Del Lector | Calidad Educativa II

Del Lector | Calidad Educativa II

Ricardo González | En la entrega anterior afirmé que la Calidad de la Educación no debería mencionarse siquiera, porque el término Calidad solo se aplica a los productos cuyas características son medibles, y por eso son del paradigma cuantitativo.

El educando, especialmente el que está cursando la Educación Básica, tiene características medibles, pero muchas que no lo son. Entonces, al medirle a un estudiante, como producto final de la educación básica, lo medible, se está desconociendo lo formativo como parte fundamental del proceso educativo básico, y por eso las instituciones educativas han venido descuidando ese componente, y creo que por eso está la sociedad como está.

Continúo por lo tanto con las reflexiones sobre la calidad en la educación básica, porque tercamente se insiste en hacer que todo el mundo de la educación básica gire en torno a ese término. El proceso educativo es de buena calidad si el resultado que se está logrando con sus estudiantes les permite responder satisfactoriamente en las pruebas de conocimientos, y está logrando formar buenos hábitos, comportamientos, actitudes, etc. acordes con los valores de la cultura de la sociedad a la que pertenecen.

Si las reflexiones anteriores son válidas, ¿Qué está pasando con la “calidad de la educación” en nuestro país? Jordi Marti, pedagogo, insiste en que la calidad de la educación no debe ser medida. Pero, como la Constitución y la ley nos metieron en el cuento, y todo el mundo tiene la fijación de que la calidad de la educación colombiana hay que mejorarla, y que de ese logro depende por ejemplo el sueldo del docente, entonces no queda otro remedio que discutir los términos, definir lo que se debería llamar calidad de la educación, y tratar con los medios disponibles de acercarse lo más posible a lo que sería la Calidad de la educación colombiana.

Lo primero que se debería aclarar es, ¿Qué pide la sociedad (el cliente) como resultado final del proceso educativo? ¿Alguna vez la sociedad se ha manifestado respecto a las características que debería tener un buen ciudadano, una buena persona? ¿Alguna vez se le ha preguntado al padre de familia cómo le gustaría que fuera su hijo al final del proceso de educación básica? En algún sondeo realizado entre padres, estudiantes y profesores de una comunidad se encontró que al preguntarles puntualmente por su deseo, la primera tendencia fue contestar como opinan los medios de comunicación, que reproducen la opinión del gobierno.

Es decir, quieren jóvenes que respondan satisfactoriamente pruebas de estado, pruebas Pisa, etc. Pero luego de reflexionar, su respuesta cambió: Quieren que el sistema educativo les forme sus hijos como buenas personas, que sean buenos ciudadanos, buenos hijos, buenos padres, buenos esposos, útiles a la sociedad, respetuosos de los acuerdos, etc. Y que, además, tengan buenos conocimientos. Privilegiaron lo formativo sobre los conocimientos.

Lo anterior lleva a una reflexión: ¿Estamos conscientes de que hay, por lo menos, educación básica y educación específica, cada una con unos fines diferentes? La básica que pretende darle la formación que necesita todo colombiano para que sea miembro activo y positivo de su comunidad,de la sociedad colombiana. Y para eso, no se necesitan muchos conocimientos.

Más bien, hábitos. Los conocimientos son los básicos, tarea que han debido hacer los docentes de básica desde la promulgación de la ley 115/94: Definir los logros mínimos de cada área. Pero, en lo formativo, la institución educativa que debe impartir una formación integral, teniendo en cuenta que la familia dejó de disponer de tiempo para la formación de los hijos desde que el movimiento de liberación femenina llevó a la mujer al campo laboral, con sus horarios y restricciones que no le permiten estar cerca de los hijos. Entonces alguien tiene que asumir ese rol. Y ese solo lo puede asumir el docente, pero con la formación necesaria, pertinente. Es decir, el docente de hoy, con su formación, no puede responder por esa misión.

La educación específica es aquella que busca la formación del estudiante para desempeñarse en una disciplina específica. En esta predominan los conocimientos sobre lo formativo, aunque en esta educación hace mucha falta por ejemplo la formación en la ética, la ética de su profesión. (Diferente al aprendizaje de epistemología de la ética).

En conclusión, si insistimos en la calidad de la educación, hay que ir más allá del Icfes y de las pruebas internacionales: Darles el crédito a los colegios que privilegian lo formativo, también a los docentes que dedican parte de su tiempo a la formación de buenas personas. Y exigir a todas las instituciones educativas de básica que dediquen el tiempo necesario a educar, a la evaluación formativa, a desarrollar la Ley de Educación, a dar cumplimiento a los artículos de la Constitución en lo pertinente a Educación, además de enseñar conocimientos.


+EXCELSIO

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