EDITORIAL | Ni con Santos, ni con las Farc

EDITORIAL | Ni con Santos, ni con las Farc

Juan Manuel Santos dejó atrás la política de seguridad democrática, permitiendo que los narcotraficantes y terroristas de las Farc avancen en sus pretensiones de tomarse el país.

Pero con su oportunismo quiso sacar provecho de un evento de héroes heridos en combate, para seguir pregonando su paz.

A Santos le tocó enfrentarse con la realidad del país. Aquí no se entiende su vanidad, su descuido de la seguridad y su oportunismo para usar todo escenario para vender una paz de papel.

La guerra sigue en Colombia, mientras se negocia un "quien sabe qué" en La Habana, lo que lleva a que los criminales de las Farc sigan haciendo lo que les da la gana; masacrando de paso a soldados y civiles en todo el país.

El país no quiere más de sus mentiras, de la sensación de traición que sienten incluso quienes votaron por él.

La paciencia del pueblo colombiano se está acabando y no resulta posible creer en ningún bando. No se trata de defender al Gobierno y atacar a las Farc; se trata de que ninguna de las orillas de la mesa de paz genera credibilidad.

Mientas el país no mejore en seguridad, mientras no se respeten las diferencias, mientras haya intereses oscuros en la administración de justicia, resultará poco probable que haya una verdadera paz.


+EXCELSIO

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