- Soy representante de Dios en la tierra, arrodíllate y dime tus pecados.
- Acúsome Padre dijo el penitente, he pecado contra el V Mandamiento, desde que abandoné las armas estoy atormentado por los crímenes cometidos en las montañas, dando muerte a personas inocentes.
El Sacerdote, enseguida le responde:
- Haces bien hijo de arrepentirte, Dios ya te ha perdonado, no debes olvidar que la vida es Sagrada y solo Dios tiene derecho sobre ella.
El recién insertado a la sociedad, se santigua y Exclama: gracias Padre por extenderme el perdón de Dios, pero ahora quedo preocupado por aquellos que, sin armas y en nombre de la democracia, siguen matando las ilusiones de millones de compatriotas que mueren a diario de hambre, frío y enfermedades sin una atención humanitaria.
Espero Padre que usted desde el púlpito, los exhorte a la reconciliación, para que en este país se dé una paz verdadera.
El Ermitaño al final imploró al Espíritu Santo para convocar a la unión y a la fraternidad entre todos nosotros.
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*Escritor.
Danielquintero47@gmail.com
+EXCELSIO

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