Opinión | El que acude a pagar justificaciones para quedarse, tiene muchos motivos para irse

Opinión | El que acude a pagar justificaciones para quedarse, tiene muchos motivos para irse

Darío Álvarez Morantes* | Ridícula, descarada y además desesperada, resulta la manifiesta actitud de la gerente regional oriental del Banco Agrario de Colombia: Ángela Patricia Ortiz de Ruíz, cuando acude a pagar publicaciones en los periódicos, en las que se auto elogia y afirma que, no se va por que los resultados supuestamente la respaldan; logros, conseguidos a base de abusos de poder y autoridad desde una posición jerárquica desigual, donde ha podido imponer su fuerza de intimidación, humillación, malos tratos, acosos laborales, agresiones e insultos, contra sus víctimas, en primera línea los empleados bajo su mando y en segunda línea los agricultores y demás usuarios del intermediario financiero estatal, que disque hace crecer al campo.

Su facultad de régimen totalitario y dictatorial, logra cambiar la conducta de sus súbditos para conseguir la imposición de su plena voluntad, bajo la obediencia temerosa y servil de los empleados, que tienen que aguantarle lo que sea, manipulados por la necesidad laboral y las continuas amenazas de perder su empleo, si no se someten a sus particulares  condiciones, al igual que  los agricultores humildemente aceptando la hipócrita publicidad del banco, ¡pensando que el fin justifica los medios!, mientras que internamente son despreciados y acosados con, devolución de las solicitudes de crédito, bajas en las cuantías, pérdida de incentivos y cobros prejurídicos y telefónicos a las horas más íntimas de su cotidianidad.

Pero lo Irónico es que mientras este  imperio  de injusticias se ha mantenido  por más de una década, con la politiquería y gestión abusiva de esta señora, los boyacenses nos aterramos de su sagacidad, pero no somos capaces de denunciar sus atropellos, quizá por la sospecha de que al interior del banco, ¡como ha ocurrido! las investigaciones, sanciones y despidos, solo se dan de ciertos rangos hacia abajo y esta dama con sus argucias y manejo de influencias,  sique como si nada, reclamando

adulaciones de sus súbditos, que deben actuar en forma incondicional y alineada, porque de no ser así, inicia el procedimiento de estigmatización y ataque inmisericorde, orquestado por sus aleccionados subgerentes y gerentes zonales, que cumplen sus órdenes estrictas en contra de las personas objetivo, hasta destituirlas y como si fuera poco continuar con la persecución, recomendándolas mal para aspirar a otro empleo.

Bajo este régimen despreciable de ataque a los derechos humanos de los empleados de este banco, de sus familias y de los productores del agro, que ven cómo se pierden los incentivos y apoyos otorgados a través de FINAGRO, por física negligencia del banco y antes salen regañados, se desvirtúa la función de BANAGRARIO en Boyacá. Son centenares de personas y familias las que han tenido que sufrir, aguantar injusticias y derramar lágrimas, por cusa del yugo Opresor, mientras la mirada indiferente y permisiva de la gente, que facilita  que el régimen de la gerente comandante continúe.

Menos mal que ahora ya la conocen y el excelente concepto sobre sobre su gestión, ganado a punta de zalamerías baratas atenciones y regalos a los gerentes nacionales, mostrando los buenos resultados que siempre ha tenido, tiene y tendrá la regional oriental, no por la gestión de la inigualable gerente, sino porque en el departamento aún fortalecemos nuestra economía con el sector agropecuario, somos buena paga y no reclamamos nuestros derechos para que la Señora Ortiz de Ruíz continúe maltratándonos, se ha deteriorado y ahora tiene que recurrir a la publicidad que ya nadie le cree.

Como dice el refrán ¡no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista! ¡algo se presiente!, la copa se llenó y esta sarta de violaciones y abusos tiene que terminar, para dignificación de empleados, hombres y mujeres  del campo y el mejoramiento progresivo del desarrollo rural, en el  que si respondemos así de bien a nuestros compromisos financieros, en las pésimas condiciones  gerenciales descritas que tenemos, como será si contamos con un buen gerente, que valore a empleados y clientes, que a los primeros los trate como seres humanos y a los agricultores como las personas honestas y trabajadoras que contribuimos al crecimiento del banco agrario de Colombia, entendiendo que la gerente en mención, ¨tiene más justificaciones para irse, que para quedarse deprimiendo el agro boyacense¨.

Para terminar solo quiero en nombre de mis paisanos agricultores, pedir la solidaridad y apoyo de todas las comunidades del departamento, para lograr que nos cambien a esta distinguida gerente, pues creo que es hora de demostrar que merecemos respeto, que no debemos tolerar más abusos, rechazos e insultos, que la agricultura es el fundamento de la vida y el soporte de la paz, forjados con el trabajo de los campesinos como sus mejores actores,  con trabajo digno, sin humillaciones y orgullosos de ser Colombianos

La arrogancia es una característica que presentan algunas personas y que refiere la altanería, soberbia y sentimiento de superioridad que hace que el individuo que la posee se sienta muy superior a los demás.

Las opiniones expresadas son de responsabilidad exclusiva del autor
y no comprometen a Excelsio.
Puede considerarse a la arrogancia como un defecto de la personalidad. El individuo arrogante siente un orgullo excesivo sobre su persona y exige un reconocimiento desmedido, creyéndose con derecho a tener privilegios que, en realidad, no tiene ni debería tener. En tanto, a la persona que la ostenta, popularmente, se la denomina como arrogante y casi siempre resulta ser un individuo bastante impopular y desagradable.


"La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano " - San Agustín
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*Dirigente gremial


+EXCELSIO

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