La tapia pisada, una técnica que se resiste a desaparecer

La tapia pisada, una técnica que se resiste a desaparecer

Se busca recuperar esta técnica de construcción, por mucho tiempo la más popular en Colombia, ahora olvidada en contraste con países como Perú y Estados Unidos, donde este material es de uso prioritario.

En Colombia, al menos en regiones como Santander, existen iniciativas para mantener y reforzar esta forma de edificar basada en el uso de la tierra, comenta Manuel Juaspuezán, magíster en Construcción de la Universidad Nacional quien investigó sobre el uso de este material y su vigencia fuera del país.

“En Colombia la tapia pisada no es considerada para construcciones de clase alta ni tampoco es la primera opción en edificación, caso contrario en países como Perú, y en lugares de Estados Unidos como Arizona y Nuevo México”, indica Juaspuezán.

La tapia pisada es un método que tiene como base la tierra arcillosa y con pocas cantidades de limos. Su época de construcción puede estar asociada a tiempos de cosecha, ya sea en junio y julio o en enero y febrero. Con este material se forman bloques de 60 u 80 centímetros de ancho, entre 80 y 120 centímetros de alto, y entre 2 y 2,40 metros de longitud.

La técnica inició hace más o menos 5.500 años en Oriente Medio y luego pasó a la zona del Mediterráneo por cuenta de los viajes de estas civilizaciones en los años 1.200 después de Cristo. Con los españoles, la tapia pisada se utilizó entre los siglos XIV y XV, y en los siglos XVIII, XIX y principios del XX, tuvo su mejor época.  

En ese tiempo era una técnica usada para casas de altos mandos gubernamentales y terratenientes, quienes apuntaban a construcciones densas y rígidas. En el país, a medida que pasaba el siglo anterior, la técnica perdió adeptos, ya no se transmitía por parte de sus expertos o se construía de forma incorrecta.

“De todas formas se vieron ejemplos de casas en tapia pisada que se mantuvieron en el tiempo, ya que por su fortaleza podían resistir a los sismos. Un ejemplo de la conservación de las edificaciones está en Barichara (Santander)”, afirma Manuel Juaspuezán.

En ese municipio, ubicado a 100 kilómetros de Bucaramanga, se estudió esta técnica de construcción, entre mediados y finales de los noventa, manejándola más como un ejercicio profesional que tradicional.

De acuerdo con la investigación del magíster en Construcción, hay otros trabajos hechos con tapia pisada en el país, como la ampliación del Teatro Imperial en Pasto. Sin embargo, comenta que este material no tiene todavía la popularidad que adquirió en antaño.

En otras partes del mundo, como los estados de Arizona y Nuevo México (EE.UU.), la condición densa del material permite ahorrar los recursos energéticos y que no pasen tan intensamente los rayos de sol.

“Hay criterios que se sugieren para el uso de la tapia, como la precisión  en las proporciones al mezclar el material proveniente de la tierra con el cemento para que no se presenten fisuras, así como el uso del bareque con precisión”, concluye Manuel Juaspuezán.


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