Entregan semillas mejoradas para cultivos cundiboyacenses

Entregan semillas mejoradas para cultivos cundiboyacenses

Un total de 208 familias organizadas en las zonas rurales y 165 unidades productivas en diferentes municipios de Cundinamarca y Boyacá, así como diferentes localidades de Bogotá, son las directamente beneficiadas con el programa “Semillas”.

Con la segunda gira tecnológica e intercambio de experiencias del proceso desarrollado durante todo el año, campesinos, productores e investigadores demuestran los avances en las diferentes fases del proyecto.

Esta iniciativa de la Universidad Nacional y la Secretaría de Desarrollo Económico del Distrito pretende generar una empresa de servicios agroindustriales para pequeños productores de Boyacá y Cundinamarca. Además, busca empoderar a los productores no solamente de tecnología, sino también de un negocio de comercialización rentable.

Con el proceso se integran tres grupos de investigación: uno de antropólogas, egresadas de la Universidad, que entregan su experiencia en organización de comunidades; otro, de bionegocios, de carácter interdisciplinario del Instituto de Biotecnología (IBUN); y uno de tejidos vegetales también del Instituto.

Dolly Montoya, vicerrectora de Investigación e investigadora del IBUN, explicó que una de las actividades es traer a las comunidades con las que se está trabajando a la Universidad, con el fin de mostrarles la parte técnica y todo el proceso realizado en el laboratorio.

“Este grupo de la ruralidad bogotana, que visitó el Instituto para conocer los procesos de mejoramiento de semillas, iniciará la segunda parte del proyecto que implica desarrollar nuevos cultivos que mejorarán la calidad de vida de estas poblaciones”, aseguró la vicerrectora de investigación.

El proyecto entra en una nueva fase, en la cual se definirá, junto con la población, los cultivos o productos que beneficiarán su canasta familiar y el aspecto comercial.

Según la investigadora, las semillas que escojan los productores para ser desarrolladas en el laboratorio serán vigorosas, no contaminadas, garantizadas y mejoradas en su especie, más no modificadas genéticamente. Incluso, aseguran un crecimiento y una producción uniforme.

Los procesos comienzan en el laboratorio, donde se micropropagan y se limpian de virus para producir microplantas, después pasan por los invernaderos, para finalmente cultivarlas en el campo.

“El proyecto se consolidará con la puesta en marcha de la empresa, que no estará dedicada solamente a la producción de semillas limpias, su misión va dirigida también a servicios agroempresariales, agrotécnicos y asesorías en cultivos con alta tecnología”, destacó la profesora.

Por su parte Diana Díaz, directora de Diversidad Rural e integrante de uno de los tres ejes del programa “Semillas”, explicó que desde la pedagogía social se fortalecen los grupos en habilidades sociales e individuales, pues se genera confianza y creencia en ellos mismos, y así se alcanza lo que quieren en su territorio.

“Este proyecto se basa en la gente, los procesos de biotecnología y bionegocios que se pueden hacer, pero si los grupos no creen posible un cambio y no se convierten en agentes transformadores, las iniciativas se quedarán solo en el papel”, aseguró la  antropóloga egresada de la U.N.

Maricela García, agricultora del municipio de Pandi (Cundinamarca) y monitora agrícola del proyecto, afirmó que con los insumos y semillas que les entregará la U.N. podrán resolver los problemas fitosanitarios, que por abuso de químicos y otras sustancias han deteriorado la productividad en los cultivos.

“La Universidad nos ha aportado mucha seguridad y ha permitido mejorar nuestro proyecto de vida, además nos ha enseñado a enfocarnos en los cultivos y optimizar su productividad”, concluyó la monitora.

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