EDITORIAL | Del narcotráfico a las urnas

EDITORIAL | Del narcotráfico a las urnas

El Gobierno de Juan Manuel Santos, en su afán de firmar un acuerdo que le asegure un Nobel de Paz, está dispuesto a entregar el país a la mafia narcotraficante más grande del mundo.

Lejos ha quedado el tiempo de los capos, al estilo de Pablo Escobar. Hoy en día el cartel narcotraficante más grande del mundo se divide en columnas fuertemente armadas, que se autodenomina insurgencia y que está presente nuevamente en todos los rincones de Colombia.

A esa antigua insurgencia (hoy narcotraficantes) el gobierno les quiere abrir la puerta para que puedan legalizar su negocio y sus fortunas. Todo para que puedan hacerse elegir, bien sea por la intimidación o por la compra de votos.

Colombia debería aprender de su historia. Ya hemos vivido el capítulo de narcotraficantes haciendo política, como lo hizo Pablo Escobar. Ya vimos un presidente elegido por el narcotráfico, nefasto periodo. ¿Vamos a seguir repitiendo el error?

Que no nos vengan con el cuento de que los jefes de las Farc no están relacionados con el narcotráfico, ellos son los nuevos capos.

El proceso de paz es apoyado internacionalmente y se trata de vender la conexión del narcotráfico como delito político, para suavizar la transición y que el mundo no proteste cuando la “democracia” colombiana sea entregada a mafiosos, delincuentes, asesinos y violadores.

Nada bueno puede traer la iniciativa Santos y nos dicen que sólo es un “sapo” más que hay que tragarse por el interés mayor de la Paz. No lo creemos.


+EXCELSIO

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