Del Lector | Zapatero a tus zapatos

Del Lector | Zapatero a tus zapatos

Ricardo González | No hace mucho, un grupo de profesores retirados nos dimos a la tarea de analizar lo que ha pasado con la educación, a raíz de que hay tanto alboroto por la calidad.

Al analizar las causas de la situación actual, encontramos que hay algunas que pesan mucho en los resultados, y lo que se está viendo hoy, parece darnos la razón: Un joven se suicida porque el colegio en el que estudiaba le hizo ver que no había actuado conforme al manual de convivencia. Como hay que buscar culpables, el primero es el colegio, y el segundo es el manual, por lo tanto, hay que sancionar al uno y satanizar al otro, porque en su contenido hay la prohibición de mostrar en público actos de clara exhibición sexual.

Entonces viene la reacción contra todos los manuales de convivencia para buscar en cuales hay igual prohibición, para proceder a tacharlos, quizá quemarlos … o qué castigo imponerles. Las comunidades que se están abriendo camino en la sociedad encuentran buen terreno para su lucha, los periodistas aprovechan para manifestar sus tendencias, los políticos aprovechan para hacerse célebres ante sus electores, etc. En fin, cada quien hace leña del árbol caído.

Las opiniones expresadas son de responsabilidad exclusiva del autor
y no comprometen a Excelsio.
El suicidio del joven es muy lamentable, pero hay más tela de cortar, ya que el tema no ha llegado al fondo. Vemos:

Los manuales de convivencia fueron creados para buscar consensos entre los miembros de las comunidades educativas, y me resisto a creer que el manual de ese colegio lo hizo solo el rector. Tanto directivos como docentes, estudiantes y padres de familia tuvieron que haber llegado a un acuerdo sobre lo permitido y lo no permitido en el colegio, con el único límite de no ir en contra de las normas superiores como la Constitución y las leyes.

Una prohibición como la que se cuestiona tiene su lógica: Busca que los estudiantes, que están en proceso de formación, aprendan a que cada cosa obedece a una razón. Cada acto tiene su lugar, su momento y hasta su forma. Hay un momento y un lugar para leer, lo mismo que una forma. También lo hay para comer. Igual para dormir.

Un joven en proceso de formación debe entender que es un irrespeto para con los demás si en la biblioteca arma un partido de futbol, o si en el comedor decide hacer del cuerpo, por el libre desarrollo de su personalidad.

Quienes aceptaron ese manual de convivencia, seguramente estuvieron de acuerdo en que es un fastidio para los demás que una pareja esté ahí, a la vista de todos, haciendo no sé qué de su intimidad, actos que estarán bien en un dormitorio, o en la casa de alguno de los dos, pero no en el salón de clase, o en la biblioteca, o en un corredor, o en el mismo patio.

Este principio es el que mueve la separación de los servicios sanitarios de hombres y mujeres, y eso no va en contra del libre desarrollo de la personalidad. Es simplemente el sentido del orden, que debe formarse en los educandos para que la vida en sociedad sea más llevadera. Y esto también forma parte de la calidad educativa, así no esté contemplado en la preguntas de Pisa, o las de Timms, o las mismas del Icfes. Es que, la educación básica tiene dos componentes: el de los conocimientos para que resuelvan bien las pruebas internacionales, y el de la formación para que los futuros ciudadanos tengan buenos comportamientos sociales.

La sugerencia es cuidarnos de expresar opiniones sobre lo que no conocemos, como hacen algunos periodistas que sin conocer el tema, pontifican, y hasta juzgan. Una cosa es dar la noticia, pero otra es opinar y juzgar. Igual con algunos políticos, incluso algunas autoridades, que sin conocer las razones que mueven una situación como ésta, enjuician y toman decisiones. Y luego nos quejamos porque el camino se va torciendo al vaivén de los incidentes.

El dicho de “Zapatero a tus zapatos” es sabio: Dejemos a quienes entienden el problema para que lo resuelvan. Los organismos del gobierno saben manejar la plata, y para resolver los problemas del orden pedagógico, deben rodearse de buenos asesores.

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