Del Lector | Los alcances de Cepeda vs. la verdad

Del Lector | Los alcances de Cepeda vs. la verdad

Alejandro Osorio V.* | No deja de sorprendernos los alcances, la temeridad del senador Iván Cepeda, al acusar en debate al senador Uribe Vélez de tener negocios o vínculos con los autores intelectuales del asesinato de  Guillermo Cano Isaza, ex director de El Espectador.

También nos sorprendió la viuda del ex director, doña Ana María Busquets, al negar cualquier cercanía de Álvaro Uribe con el inmolado Cano Isaza.

Dejemos entonces que sea el gran periodista y editorialista el que emita su concepto sobre Uribe, en ese entonces, director de la Aerocivil:
“Álvaro Uribe Vélez: La seriedad con que el director de la Aeronáutica Civil enfrentó la complejidad de la política aérea de Colombia; la decisión firme de modificar contra todos los intereses creados una desuelta concepción de la importancia de la intervención del Estado en las comunicaciones aéreas; su discreción para presentar sus realizaciones; la eficacia y el dinamismo que transmitió a su equipo de colaboradores en la difícil misión que se le encargó, constituyen un raro ejemplo, en mi criterio, de lo que un buen servidor público puede hacer en beneficio de la República y de sus conciudadanos.
No comprometió su palabra en promesas que fueran imposibles de cumplir. Dijo claramente, valga el ejemplo, que el Presidente Turbay no podía inaugurar el Aeropuerto de Medellín como tan apresuradamente lo prometió el expresidente.
Y lo dijo anticipadamente para evitar equívocos. Y fue así como el doctor Turbay pudo aterrizar en Rionegro, pero en una pista no acabada, sólo para satisfacer orgullos y agregar ostentaciones a su carrera de inauguraciones de última hora (...)
Pero el doctor Uribe, discreto como es su talante, trabajó hasta el último momento por adelantar la gran obra de Medellín, como en otras muchas partes donde la acción de la política aeroportuaria fue necesaria.
Puso en cintura la "fuga" de los ingresos de la aeronáutica en los aeropuertos. Obligó a grandes empresas a realizar obras antes de otorgarles el visto bueno a sus peticiones.
En fin, fue el director del instituto descentralizado que encontró al borde de la muerte, y lo revivió y lo entrega en plenas funciones. Y sin la mas leve mancha, como en el caso de Gloria Zea, sobre la honestidad en el manejo de los dineros públicos”.
Guillermo Cano Isaza, Libreta de Apuntes, agosto 15 de 1982, El Espectador.
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*Lector en Tunja

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