Daniel Quintero Trujillo* | Cuando en el mundo se inició el desarrollo tecnológico, las profesiones que en el pasado fueron exitosas, por los buenos servicios y demanda de la sociedad, sintieron que ya nadie las tenía en cuenta, debido a las políticas de libre comercio que permitió el proceso de industrialización y reconversión tecnológica de todas las actividades humanas.
Ante este descalabro ocupacional, se citaron a una reunión extraordinaria para exponer sus preocupaciones y tomar determinaciones; esto fue lo que sucedió:
El HERRERO se quejó, que por culpa de la invención del automóvil y la ampliación de caminos, los caballos y las mulas no se volvieron a utilizar, por consiguiente las herraduras se volvieron piezas de museo.
¡No te afanes! le dijo el BARBERO, para mí la situación es más preocupante, en el pasado los jóvenes y viejos, obedeciendo a los mandatos de la Urbanidad de Carreño, venían todos los meses a sentarse en mi silla para cortarse el cabello y rasurar sus barbas; mientras yo afilaba la barbera contra una correa de cuero, escuchaba cuentos de lo divino y de lo humano, pero ahora con la libre expresión de la personalidad, consagrada en la Constitución, no tengo con quien hablar y hasta los viejos se volvieron Hippies.
De qué se quejan ustedes... replico el SASTRE, yo era un profesional distinguido y durante todas las festividades: navidad, año nuevo, semana santa, fiestas patronales, matrimonios, primeras comuniones, siempre me dedicaba a cortar sobre medidas el paño, el dril para fabricar los vestidos que daría estética y belleza a la presentación personal, ustedes con mucha alegría estrenaban para portar la imagen de un buen vivir; pero un Señor de la Calle, con su dinero compro maquinaria industrial y Nos acabó el negocio, sólo el gobierno nos tiene en cuenta , cuando ante los hechos de barbarie siempre dice ¡Vamos a Tomar medidas! pero todo es falso, ya que nunca contrata a los sastres y nosotros seguimos con el metro enrollado el pescuezo.
Hijos no se afanen, dijo la PARTERA; todos ustedes pasaron por mis manos, yo los auxilie en el nacimiento, escuche su primer llanto, les corte el cordón umbilical, los bañe y con amor y cariño los puse en manos de sus madres; pero miren ahora... estamos viejas y abandonadas, por culpa de los señores Ginecólogos y Enfermeras Superiores que se hicieron doctores y nos robaron la profesión; ya no nos emplean ni para darle el biberón al niño.
Ahora el turno era para el AGUATERO, comenzó su relato describiendo como un poeta los bellos paisajes, montañas y alamedas por donde tenía que atravesar con los burros, para llegar a los ríos y llenar las tinajas de agua fresca y cristalina que sería consumida por los habitantes, fueron muchos años de bendiciones y felicidad hasta que un día el señor Alcalde por recomendación de las autoridades de la salud , construyo el acueducto con agua potable, sin embargo el trabajo lo seguimos haciendo en las poblaciones desérticas y en la Alta Guajira.
¡Ay sumercé, dijo la MOLENDERA, todos estamos aporreados! no recuerdan mi trabajo… que en una piedra cóncava ubicaba los granos y con la fuerza de mi manos ayudada por otra piedra, molía la cebada, el maíz y trigo con los cuales hacíamos el sabroso Cuchuco que nos dio vitamina y energías e hizo gloriosa a nuestra tierra; pero vean ustedes... ahora ya ni en los campos se cultiva, parece que ahora solo germinan en los grandes almacenes.
El frío comenzó a atacar, los asistentes se cubrieron con sus abrigos fabricados en lana virgen de las ovejas y procesado en el telar de la HILANDERA, que utilizaba los vellones para convertirlos en hilo, con el cual se tejía manualmente ruanas, guantes, calcetines y toda clase de prendas de invierno, pero que ahora son reemplazados con tejidos sintéticos originarios de la China milenaria.
De pronto se escuchó un llamado en el altoparlante... era la TELEFONISTA del pueblo que anunciaba una llamada urgente para uno de los asistentes a la asamblea, que resolvió no utilizar la cabina de los teléfonos públicos porque al final un compañero facilito su Celular para no interrumpir la reunión, pero aprovecharon la ocasión para advertir que el constante progreso ha destronado tanto al CARTERO, TELEFONISTA como al TELEGRAFISTA, ya que los teléfonos móviles y los ordenadores, con la cantidad de redes sociales como el Facebook, email y el Twitter son ahora formas de comunicación más rápidas y han conseguido que estas actividades pasen a la historia.
Cuando todo estaba para terminar, un señor prendió una vela como señal de haber llegado la hora para iluminar las profesiones muertas, todos volvieron a mirarlo pero el salió adelante y les dijo:
Me siento orgulloso de ser FABRICANTE DE VELAS ,ilumine las noches oscuras de los campos y ciudades,sólo me desplazo la luz eléctrica y hoy ante la carestía de las tarifas de los servicios públicos, han vuelto a utilizarlas, con la ventaja que son más baratas e iluminan más que el alumbrado público; con Misia María hemos montado una pequeña industria, ella sigue sacando del tártago, el aceite para las veladoras del Santísimo Sacramento y las abuelas lo compran para mantener sus pieles frescas.
Ante todos estos lamentos y profesiones muertas, salió el CAMPANERO, todos lo aplaudieron creyendo que con la cercanía al señor Cura podría ayudarlos con la peticiones en la santa misa, pero No... El desconsuelo fue mayor... cuando escucharon que les preguntaba si ya habían terminado las letanías de quejas , para subirse a la Torre de la Iglesia y empezar a doblar las campañas para anunciar el entierro final; sin embargo, allí estaba el Defensor del Pueblo, garante de los derechos del ciudadano, replicó al campanero por estar aliado con los que atentan contra la vida y costumbres de los pueblos, con voz solidaria e investido de autoridad dijo a los presentes:
Es cierto que el mundo ha cambiado, como también ha cambiado el ejercicio profesional, ustedes no están muertos; dejen que los Historiadores registren estos acontecimientos, para que sigan vigentes en el recuerdo; pero No se queden sólo escuchando cuentos, únanse a las fuerzas del desarrollo con sus cambios tecnológicos, también los invito para que se matriculen en la Universidad del Pueblo y actualicen sus profesiones, convirtiéndose en tecnólogos o doctores, de esta forma la vida será más prospera y exitosa, eso sí... complemento… No respondo por las interminables colas que tendrán que hacer para conseguir trabajo.
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*Escritor de Cuentos Cortos.
Danielquintero47@gmail.com
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