Darío Álvarez Morantes* | Algunos gremios del sector agropecuario, cada vez se alejan más de su función gremial pero se acercan su intereses particulares, donde los gerentes, previa manguala con parte de las juntas directivas, logran permisibilidad, para convertirse en dictadores, estableciendo políticas, a conveniencia, que muy poco favorecen a los agricultores.
Pero simulan una gestión, sacrificada y mitómana, para perpetuarse en el poder, con todo tipo de argucias y manipulaciones, que les permiten el disfrute, de jugosos honorarios, comisiones, gastos de representación y viáticos de turismo; mientras los pobres productores, no sienten el respaldo de la representación gremial, ni tienen el espacio de participación real en las decisiones, para las cuales fueron creados, ni se benefician en conjunto de los pocos programas que adelantan y mucho menos se pueden acoger a los apoyos del gobierno, que los mantiene arrodillados, con el manejo de los fondos parafiscales y algunas migajas que les ofrece si se portan bien.
Sin embargo La solución no está en cederle el espacio a las mal llamadas dignidades, que como disidencia gremial, no tienen la legitimidad ni el apoyo de las bases, que deben ser los agricultores en decisión libre y concertada, ni se perfilan como una alternativa de cambio, tendiente a reactivar el sector agropecuario en Colombia.
Ejemplo desafortunado, el vivido en los dos últimos paros, donde se le metió política al movimiento agrario y resultaron autodenominados voceros, más con intereses personales, que con el compromiso por la lucha en la causa campesina.
Todos los agricultores resultamos burlados, en la espontánea participación de las comunidades rurales y la solidaridad del pueblo colombiano, que reconoció las justas causas de las protestas, que pudieron ser históricas, pero que finalmente resultaron desvirtuadas por el gobierno ante la pésima dirigencia.
La solución está es en articular una verdadera política integral y estructural de desarrollo rural, donde se aboque el problema del acceso a la tierra, la seguridad en el campo, se apoye la producción nacional, se bajen los costos de producción, por encima de las pretensiones de las multinacionales, se apoye al campesino en infraestructura vial, de riego, de almacenamiento, de trasformación y comercialización, se condicionen a las Industrias a comprar una cuota de producto colombiano, reduciendo su posición dominante, se facilite el acceso al crédito de fomento, con bancos que aprecien el trabajo de los campesinos y les dé facilidades, no solo para el endeudamiento sino para la
amortización de sus obligaciones, con una Asistencia técnica efectiva y más orientada hacia la extensión rural, con un compromiso de los productores para ser competitivos y sostenibles, con fortalecimiento y vigilancia a lo gremios y organizaciones de productores libres de impuestos, con lucha frontal contra la politiquería y la corrupción y con voluntad del estado para desarrollar la agricultura y proteger los recursos naturales y el medio ambiente como sustentos de la vida y soportes de la paz.
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*Dirigente gremial
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