Opinión | Sogamoso necesita la fiesta brava y viceversa

Opinión | Sogamoso necesita la fiesta brava y viceversa

Fabio Andrés Olarte Artunduaga* | |Para nadie es un secreto que nuestra fiesta, tan noble, está pasando por momentos difíciles. Desde el momento en el que, lamentablemente, los políticos populistas empezaron a buscar votos atacando a las minorías, los taurinos del mundo entero hemos empezado a vivir una auténtica persecución.

Por supuesto Sogamoso, mi amada ciudad, ha recibido millares de críticas por parte de organizaciones y ciudadanos que no tienen una noción muy acertada sobre el significado, real, de la palabra respeto.

Una expresión artística y tradición cultural como la tauromaquia es necesaria para la sociedad sogamoseña por el peso que tiene en la historia nuestra. Alguna vez uno de nuestros ciudadanos más ilustres dijo, con toda la razón, que nuestra ciudad ha sido: “Tierra de toreros”. Las palabras de Guillermo Plazas Olarte tienen toda la razón; por eso la importancia de la fiesta para Sogamoso y viceversa.

En nuestra plaza de toros “La Pradera”, al norte de nuestra cabecera municipal, se han escrito páginas doradas de la historia de la tauromaquia colombiana y mundial. Desde su inauguración, el 20 de julio de 1968, con la actuación de Pepe Cáceres, Alfonso Vásquez II y el mexicano Manolo Espinosa “Armillita”, nuestro coso taurino ha visto, muleta en mano, a decenas de héroes de carne y hueso llenando de magia e ilusión los ojos de miles de sogamoseños, y foráneos.

Aunque la historia de la fiesta brava en Sogamoso, por supuesto, no se limita a la construcción de la plaza de toros. El patio de la familia Peña y hasta el antiguo colegio Sugamuxi fueron, en su momento, los escenarios donde se derrochaba arte, pasión y alma. De esta forma podemos ver como varias generaciones del valle del sol han nacido, crecido y muerto con una tradición taurina como pocas en nuestro país.

No en vano nuestro amado municipio lleva, con orgullo, el título de “Capital taurina del oriente
colombiano”. Si usted, estimado lector, hace la prueba y le pregunta a cualquier taurino en Las ventas, La Real Maestranza, La Monumental de Barcelona o la Plaza México lo siguiente, podrá entender la trascendencia de nuestra villa republicana en el contexto taurino mundial: ¿Dónde falleció tras recibir una cornada, el 20 de julio de 1987, el matador Pepe Cáceres? La respuesta es, ampliamente, conocida por todos los que tienen su mirada dirigida hacia este texto.

Finalmente, los sogamoseños que vivimos, amamos, respiramos y seguimos la fiesta brava (especialmente los más jóvenes) debemos luchar para mantener viva esta cita con la historia todos los séptimos meses de cada año. Aun cuando muchos jóvenes, de nuestra ciudad y el mundo, se han encargado de satanizar nuestra expresión artística: quienes sabemos de la importancia histórica, social, económica y cultural del arte del toreo en Sogamoso estamos, prácticamente, en la obligación de no dar nuestro brazo a torcer en momentos donde la fiesta más culta del planeta necesita, como nunca, de
nosotros tanto como nosotros necesitamos de ella para vivir.
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*Escritor, columnista y conferencista.

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