Opinión | Lecciones para el país tras la Copa del Mundo.

Opinión | Lecciones para el país tras la Copa del Mundo.

Fabio Andrés Olarte Artunduaga | El mundial de fútbol, Brasil 2014, que terminó el pasado viernes para Colombia en el estadio Castelão de la hermosa ciudad de Fortaleza, tras perder contra el cuadro local con un resultado de 2 a 1, dejó varias lecciones para el país. El fútbol por ser una de las más grandes pasiones del hombre moderno se puede relacionar, de manera directa, con la vida misma.

Personalmente creo que la experiencia en tierras brasileñas debe dejar en la mentalidad del colombiano 3 grandes aprendizajes.

En primer lugar es, prácticamente, obligatorio entender la importancia de la juventud para el desarrollo del país. James Rodríguez, para muchos, es la figura más importante del torneo órbital. El "10" de la Selección, oriundo de Cúcuta, con apenas 22 años asumió la responsabilidad de llevar de la mano a toda una nación a despertar con una sonrisa día tras día. En muchos ámbitos fundamentales para el país, lamentablemente, la juventud colombiana se ve opacada por el pensamiento arcaico, erróneo en la mayoría de casos, de relacionar de forma directa la palabra experiencia con los años. James, por ejemplo, a su corta edad ha jugado muchos más partidos en primera que cualquier otro volante colombiano que tenga 10 años más que él. Por eso no resulta tan descabellado dar un proyecto inmobiliario a un joven arquitecto o una alcaldía a un joven.

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La unión hace la fuerza. Éste viejo adagio popular se demostró de forma impresionante con esta Selección. Un país como Colombia, tan difícil de unir, logró dejar a un lado los odios políticos, sociales y culturales para 'tirar hacia el mismo lado' y apoyar un proyecto en común. Uribistas, santistas, ateos, cristianos, ancianos y jóvenes lograron superar, al menos por momentos, las diferencias y compartir un sueño. Sería magnífico poder imaginar que, juntos, podemos lograr que el país donde vivimos todos logre ser un lugar mejor para nuestros hijos y nietos. Si en Colombia, diariamente, se buscará fortalecer lo que compartimos y minimizar las disidencias estoy plenamente convencido que seríamos un país donde, por lo menos, ya hubiésemos obtenido triunfos de mayoral trascendencia social como la Salud o Educación pública, gratuita y de calidad.

En tercer lugar los 23 guerreros, que participaron de la Copa del Mundo, nos enseñaron a 'creernos el cuento'. Aunque Colombia había tenido unas eliminatoria brillantes muy pocos personajes del fútbol internacional se imaginaban a los nuestros en cuartos. Principalmente por el cruce de octavos de final. El mundial, usualmente, pesa y no es fácil dejar por fuera a un campeón del certamen internacional. Nuestros jugadores con un enorme poder de convicción dejaron de lado los miedos y aceptaron la invitación de la vida a ingresar a la historia del deporte nacional. Ojalá, todos, siguiéramos este ejemplo y veamos que sí hay un país mejor y que, indudablemente, lo podemos conseguir trabajando de manera incansable, honesta y profesional.

Lo más importante de esta generación de futbolistas colombianos, paradójicamente, no son las lecciones que nos dieron en la cancha. No importa como nos enseñó a atajar Ospina, a defender Yepes o a desbordar Cuadrado. Lo de menos es el fútbol cuando un grupo de personas, como ellos, nos hicieron sonar, reír, llorar, festejar y vivir durante 22 días consecutivos. ¡Gracias muchachos!
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*Escritor, columnista y conferencista.
#DESPIERTACOLOMBIA.

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