Opinión | Derechos sin garantía de cumplimiento

Opinión | Derechos sin garantía de cumplimiento

Darío Álvarez Morantes* | Se instaló el nuevo congreso de la república, para la vigencia 2014 – 2.018, con más expectativas que realidades de cambio para los colombianos, prometiendo la consolidación de la paz y la histórica financiación de la educación, inclusive por encima del apoyo a las fuerzas militares; pero sin mencionar la producción de alimentos y la preservación del medio ambiente, como ejes fundamentales para el sustento de la vida y el soporte de la mencionada paz.

En general, se le dio mayor importancia a la continuidad de la rivalidad entre el presidente reelecto Juan Manuel Santos y el expresidente Senador, Álvaro Uribe Vélez; demostrando una vez más que la lucha por el poder, es el fundamento de la política, por encima de los programas de desarrollo nacional.

Ojalá que en adelante, el sector agropecuario y el medio ambiente, puedan tener una relevante importancia y el peso real que generan para la economía nacional, dentro de las proyecciones de este nuevo periodo presidencial, que puede tener muy buenas intenciones y no sigamos teniendo protagonismo solo en épocas preelectorales y en desarrollo de paros agrarios, donde se termina vendiendo al mejor postor, el sudor, las lágrimas y la sangre de nuestros agricultores.

Se han reconocido los siguientes derechos para los campesinos:

1. El derecho a no sufrir discriminaciones en función de su situación económica, social y cultural.

2. Los campesinos tienen derecho a participar en el diseño de políticas, toma de decisiones, ejecución y seguimiento de cualquier proyecto, programa o política que afecte sus tierras y territorios.

3. Los campesinos tienen derecho a la soberanía alimentaria, que comprende el derecho a la
alimentación saludable y culturalmente adecuada producida con métodos ecológicamente racionales y sostenibles, y el derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.

4. Los campesinos tienen derecho a vivir con dignidad, que incluye el derecho de unos ingresos
suficientes para satisfacer sus necesidades básicas y las de sus familias.

5. Los campesinos tienen derecho a una alimentación adecuada, sana y nutritiva, y alimentos a precios
asequibles, y para mantener sus culturas alimentarias tradicionales.

6. Los campesinos tienen derecho al agua potable, el saneamiento, medios de transporte, y al acceso a servicios públicos domiciliarios de calidad. 7. Los campesinos tienen derecho a vivir una vida sana y no se verán afectadas por la contaminación de agroquímicos, como plaguicidas y fertilizantes químicos.

8. Las campesinas tienen derecho a ser protegidos de la violencia doméstica, física, sexual, verbal y psicológica. 9. Los campesinos tienen derecho a determinar las variedades de las semillas que quieren plantar, y el derecho a rechazar las variedades de plantas que se consideren peligrosas económica, ecológica y culturalmente.

10. Los campesinos tienen derecho a obtener asistencia técnica, herramientas de producción y otras
tecnologías apropiadas para aumentar su productividad, de manera que respeten sus valores sociales, culturales y éticos.

11. Los campesinos tienen derecho a obtener información adecuada con su actividad, incluyendo economía, mercado, políticas, precios y la tecnología.

12. Los campesinos tienen derecho al reconocimiento y protección de la cultura y los valores de la agricultura local.

13. Los campesinos tienen derecho a rechazar todas las formas de explotación en su tierra que pueda causar daños ambientales. Pero esto nos suena como siempre a promesas donde tenemos muchos derechos, pero sin garantía de cumplimiento y solo nos queda guardar nuevamente las esperanzas, de que las cosas mejoren y el nuevo ministro de Agricultura a partir del 7 de agosto del presente año se comprometa a cumplir los compromisos con el agro, demostrando diligencia, gestión y liderazgo, para propiciar la productividad, competitividad, sostenibilidad y rentabilidad del sector agropecuario; con
inversión y desarrollo social, sin los flagelos de la politiquería y la corrupción. Conocemos que los apoyos y subsidios no llegan a los pequeños productores y se quedan en burocracia y corrupción de entidades del mismo estado, para ejemplo: la vergüenza del programa agro ingreso seguro, la ineficiencia del programa DRE, el Banco Agrario y el Iincoder.

La politiquería del pacto agrario y el censo nacional agropecuario y para colmo de males a departamentos como Boyacá no se les da la importancia agropecuaria que merece en el contexto nacional, porque sus productos se comercializan en Bogotá, sin registrar su lugar de procedencia. Según la Usaid en Colombia cuenta con 71 productos agropecuarios altamente competitivos, de modo que lo prioritario es re direccionar recursos de investigación, crédito, tecnología, extensión rural, infraestructura e inversión social, para lograr productividad y competitividad interna y externa en condiciones de calidad, cantidad, tiempo y lugar con el enfoque de una política integral honesta y de desarrollo rural para el país que puede poner en marcha este gobierno, si tiene la voluntad y el criterio para hacerlo.
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*Dirigente gremial

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