Opinión | No podemos ser conformistas con la verdadera generación dorada.

Opinión | No podemos ser conformistas con la verdadera generación dorada.

Fabio Andrés Olarte Artunduaga* | El día 28 de junio del 2014, claramente, es la fecha más importante de la historia del fútbol colombiano. Lo vivido ayer en el Maracana fue mágico.

Ante un bicampeón mundial el equipo de todos los colombianos dio muestras de lo que está hecho. Un James Rodríguez intratable, le dijo al mundo "Soy, hoy por hoy, el mejor 10 del planeta"; David Ospina en un nivel óptimo, nos da la seguridad en el arco que, en su momento, han dado grandes como Buffon, Casillas o Pumpido; nuestro ministro de defensa Mario Alberto Yepes con la rapidez de uno de 20 y la experiencia de él es crucial en cada cierre. En fin, una verdadera generación dorada manejada por un director de orquesta que revolucionó la mente del futbolista del país nos está representando en tierras brasileñas.

En cuartos de final se viene el partido más complejo de la historia del fútbol nacional. Un Brasil confundido que, también ayer, dejó fuera a un Chile que merecía más nos va a recibir en el Estadio Castelão de Fortaleza. Los pentácampeones del mundo, por supuesto, deben estar con más preocupación que nosotros.

Brasil, línea por línea, teniendo en cuenta el rendimiento del mundial en curso es, infinitamente, inferior a los nuestros. Aunque tienen a la mejor defensa del mundo, conformada por Dani Alves, David Luiz, Tiago Silva y Marcelo, un ataque de cualquier equipo rápido la convierte, automáticamente, en agua. El medio campo de Brasil, realmente, da vergüenza. Nadie en el equipo carioca quita un balón y con la redonda, por momentos, parecen más un equipo escandinavo que el país donde nacieron los Garrincha, Pelé, Zico, Sócrates y Ronaldo. Neymar, sin dudas, es el alma, corazón y nervio de este equipo. Brasil, desde el descubrimiento del crack ex Santos, lo acondicionó para este reto. Aunque ha respondido, en casi todos los partidos, cuando su cuadro lo necesitó no es ni la sombra de lo que es el señor que utiliza la 10 en el equipo del frente, un tal James Rodríguez. La carta de gol de Brasil, en esta edición del mundial, es una ofensa para la historia futbolística de ese país. Fred, un hijo amado de Scolari, no le hace un gol a nadie. El puesto que en su momento ocuparon jugadores de la talla de Romario o Bebeto, actualmente, tiene a uno de los jugadores más lentos del mundo en el cuadro local. El capricho del técnico campeón del mundo, en Corea y Japón 2002, de no llevar al mundial a un 9 como Leandro Damiao le puede costar, tranquilamente, el título mundial.

Colombia, por su parte, es un equipo completo. Personalmente sólo pienso que nos falta un 9. Rendimientos como el de Zapata, Cuadrado, Armero, Zuñiga, Águilar y Sánchez nos tiene que hacer soñar. El cuadro colombiano no ha cedido un sólo punto en lo que va del certamen. Colombia tiene una gran virtud que, actualmente, pocos equipos tienen. Es un equipo compacto al defender y larguísimo al atacar. El banco de suplentes de los nuestros, por fin, está plagado de jugadores en niveles superlativos. Los Guarín, Balanta, Ramos, Quintero y demás, nos hacen pensar que un partido 'malo' de cualquier titular tiene como dársele la vuelta con una sustitución en el momento oportuno. No quiero sonar molesto, pero tengo que decirlo: No soporto ver a Teo siendo titular. No es el Teo de hace un año, no corre igual, no mete miedo en los centrales de los otros equipos y la definición, francamente, es uno de sus más constantes puntos bajos. Me encantaría jugar adelante con una flecha como Ibarbo y un 9 con más presencia, física, como Jackson. Igual, no estamos en momento de criticar nada. Bueno sí hay que criticar algo. No podemos llegar a conformarnos con lo que se ha hecho. Ésos 23 hombres de pasaporte colombiano están a un paso de dejar de ser simples humanos. La Copa del Mundo, sinceramente, con este equipo puede estar en 2 semanas llegando a Bogotá. No tenemos que temer a Brasil con su camiseta. Mi niña mimada ya demostró que somos, junto con Alemania, el mejor equipo del mundo. No es fanatismo desmesurado; es consciencia plena de lo que tenemos hoy por hoy. Hay que exigir, alentar, sufrir y llorar porque estamos en manos de la generación más grande de futbolistas colombianos de la historia.
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*Escritor, columnista y conferencista.
#DESPIERTACOLOMBIA.
Generando consciencia tendremos nuestra verdadera revolución

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