lograr a conveniencia recíproca, con los tres candidatos que se quedaron en la primera contienda, que por la opinión libre y espontánea del pueblo Colombiano.
A pesar de que ganó en la primera vuelta por reducido margen el candidato Uribista, no hay nada escrito, porque solo votó el 38,7 del potencial electoral, el voto en blanco no repuntó y mientras Zuluaga puede obtener el apoyo de Martha Lucía Ramírez y cuenta con las argucias de su patrón, Santos puede lograr el apoyo de Clara López y Enrique Peñalosa, lo que demuestra una vez más, que nuestra democracia es muy relativa y sigue primando el partidismo hegemónico o de centro, sobre la verdadera democracia pluripartidista, que se aparenta.
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el precio: se polariza la opinión y se marca diferencia por la capacidad económica, por las promesas ilusorias, por la utilización del aparato estatal, por las presiones indebidas, por las intimidaciones, por la compra de conciencias, por la garantía de seguir en el empleo o de lograr uno, por las críticas mutuas y sobretodo, por las alianzas consolidadas a como dé lugar.
Lo más lamentable, es que hasta ahora los dos candidatos finalistas, para la segunda vuelta se empiezan a acordar de las propuestas para el desarrollo del país y esgrimirán sus banderas; el uno invocando la paz, que no ha logrado en sus primeros 4 años de gobierno y seguramente revindicando sus promesas para el agro y el otro con la formula uribista criticando al actual gobierno y prometiendo acabar con la guerrilla, reto que su jefe tampoco logró en los 8 años que estuvo en el poder.
Lo paradójico es que mientras Santos no supo cuidar los huevitos que le encargó Uribe, y debe replantear sus estrategias, Zuluaga tendrá que comprometérsele con los huevos, las gallinas y el galpón completo, so pena de que el jefe, con su acostumbrado autoritarismo y ostentando el poder detrás del trono, se le vaya lanza en ristre desautorizando su gestión presidencial, si llega a obtener su soñada aspiración, mientras el pueblo tiene que seguir aguantando la influencia del supuesto ¨Gran Colombiano¨ en todos los asuntos del Estado.
Lo cierto es que continuamos sin democracia participativa real en las urnas, para tener acceso directo
en las decisiones que nos afectan, con candidato propio, propuesto por el pueblo y nos sometemos a la democracia representativa donde las decisiones se siguen tomando por un grupo dominante de personas, reconocidas por la sociedad, más por sus cuestionamientos, que por sus aciertos, pero que mantendrán el mismo sistema, donde vale más la obtención del poder a cualquier precio que el compromiso de gobernabilidad y progreso integral para nuestro país, mientras el pueblo continúe con su amnesia.
¨La democracia en Colombia es tan cómoda y eficiente que incluso piensa y decide por nosotros¨.
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*Dirigente gremial

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