Opinión | El gobierno nos reta a defender lo nuestro

Opinión | El gobierno nos reta a defender lo nuestro

Darío Álvarez Morantes* | Con la misma actitud demostrada en el paro agrario anterior, caracterizada por represión, incumplimientos, desestimaciones, desprecio y argumentos descalificatorios, el gobierno reta a los agricultores para entrar masivamente al actual PARO AGRARIO NACIONAL; en una forma irresponsable, ya que cuando se decida consolidar la protesta, no habrá santa Lucía que valga y las pérdidas para el país serán incalculables, porque iremos con toda sin reversa y es más fácil controlar a la fuerza pública que a los campesinos enardecidos con razón, por las continuas burlas en el proceso de negociación.

Las opiniones expresadas son de responsabilidad exclusiva del autor
y no comprometen a Excelsio.
La culpa de lo que pueda pasar, es estrictamente del Presidente Santos, por dilatar premeditadamente un acuerdo serio, que se debió cumplir desde al año pasado en los pactos suscritos. Es inconcebible la demostración de poder y la mala voluntad para buscar soluciones viables a la crisis del sector agropecuario; la problemática general y las solicitudes urgentes ya las conocen, así de que no nos vengan con el cuento de que no han tenido tiempo para estructurar una propuesta coherente y eficaz para evitar el levantamiento de los productores.

Estamos cansados de suplicar el respeto a nuestros derechos y el tratamiento justo a la producción
nacional de alimentos, como lo contempla la constitución, pero vale más la presión de las multinacionales y los tratados de libre comercio, que las razones de la gente honesta, trabajadora, noble y sencilla de nuestro país. No queremos entrar a acciones de hecho sino confiar en las decisiones de derecho, como debe ser y como siempre está acostumbrada la gente del campo, a proceder dentro del marco de la ley, las buenas costumbres y la convivencia pacífica, pero ya se rebozó la copa y es mejor luchar por nuestro trabajo y el futuro de nuestros hijos que sentarnos a lamentar nuestra incapacidad para hacernos respetar.

Por lo tanto convocamos la solidaridad total de todas las comunidades para demostrar una vez más que tenemos la razón y no se puede anteponer el capricho de un gobernante ante la voluntad del pueblo.

Ahora cuando es más evidente inequidad, la politiquería, la corrupción y el abuso del poder, las
justificaciones del paro se fortalecen y la cobertura de los beneficios que se logren se extiende a toda la población, que debe entender que la agricultura y los recursos naturales son el sustento de la vida y el soporte de la Paz.

Consideramos más importante el acuerdo definitivo para las soluciones a corto, mediano y largo plazo para el agro, que las mismas elecciones presidenciales a las que estamos totalmente desmotivados para participar por la falta de responsabilidad y voluntad política ´para atender al campo y el bienestar de la gente.

El pueblo, el fuego y el agua no pueden ser domados nunca.
Focílides
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*Dirigente gremial

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