En este país en el que la cátedra dicta que un escándalo tapa otro, es evidente cómo se aplica dicha directiva: la guerra sucia en la campaña presidencial.
Primero se supo de la relación de asesores del Gobierno Santos en una negociación con narcotraficantes, en la que habría habido un pago de 12 millones de dólares. Dinero por el que nadie responde y que claro, pasó a espaldas del mandatario.
No debería extrañar a nadie que un par de días después de que se supiera de ese bochornoso hecho, que vincula a los Comba, ahora la Fiscalía salga con un super operativo contra un presunto hacker al que relacionan con chuzadas, que según acusan habría vendido a la campaña Zuluaga.
Es evidente que con un escándalo están tratando de tapar otro y que la guerra sucia ha entrado en plena acción.
Zuluaga reconoció una relación con el detenido hacker y su esposa, relación contractual para una asesoría en redes sociales y seguridad.
La Fiscalía y la campaña Santos aseguran que el hacker vendía la información a los enemigos del proceso de paz y que por consiguiente, son enemigos del país todos los que se oponen a negociar con narco terroristas y criminales de lesa humanidad.
Todo esto justo cuando las últimas encuestas siguen mostrando la descolgada del candidato Presidente, a quien Zuluaga ya alcanzó y en algunos casos supera.
Como van las cosas, asistiremos a nuevos episodios, aún más escabrosos en esta guerra sucia en la que se juega el poder.
Pero eso no es lo que preocupa. Que los políticos sean sucios en su actuación, es normal. Sobre lo que realmente debe reflexionarse, es sobre el absoluto desinterés del Gobierno en la protesta social.
Santos, ocupado en su campaña y en la guerra sucia para tapar su propio ‘rabo de paja’, se ha desentendido por completo de los agricultores y sus justos reclamos.
El paro crece y la incertidumbre también.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Comentarios
Publicar un comentario
Leave a comment. Thanks!
Comentarios de Facebook