Opinión | El paro agrario reclama respeto y cambio de actitud por parte del Gobierno y apoyo del pueblo colombiano

Opinión | El paro agrario reclama respeto y cambio de actitud por parte del Gobierno y apoyo del pueblo colombiano

Darío Álvarez Morantes* | En el Tercer día del nuevo paro agrario nacional, los campesinos exigimos respeto, reconocimiento de la situación del AGRO, compromiso y cambio de actitud del gobierno, frente a la justificada protesta, si se quiere llegar a acuerdos duraderos, no únicamente, para retirar las manifestaciones en las vías públicas, sino para reactivar con una adecuada política integral de estado el campo Colombiano.

No necesitamos el trillado discurso del presidente diciendo que nos ha cumplido y que históricamente nunca se había invertido tanto en el campo, eso ya ni él se lo cree y si fuera así no habría paro, Reclamamos diálogo y suspensión de la represión contra la gente que sale a protestar pues merecemos respeto y la generación de violencia no es una buena estrategia del gobierno, porque solo obtendrá respuestas a los desmanes y en casos extremos es más fácil contener a la fuerza pública, que a los campesinos enardecidos por la violación aleve de sus derechos, no necesitamos mas promesas, las negociaciones se fundamentarán en acciones concretas desde lo general, hasta lo local, donde no se excluya a ningún productor ni por su raza, ni por su religión, ni por su condición social, ni por su ideología política, ni por su clase de cultivo y mucho menos por su ubicación geográfica o área cultivada ¡Todos los sectores deben tener vocería!

Las opiniones expresadas son de responsabilidad exclusiva del autor
y no comprometen a Excelsio.
Y ya los acuerdos por sectores será trabajo de los gremios u organizaciones que los representan sin interese particulares y con objetivos colectivos. Todos los agricultores, ganaderos, transportadores del agro, ambientalistas, comerciantes, estudiantes y comunidad en general, debemos salir a apoyar el paro,

Por el derecho al trabajo, por el rechazo a la inequidad social, por el rechazo al abuso de poder dictatorial, a la politiquería y a la corrupción, por la producción nacional y nuestra autonomía alimentaria con oportunidades de mercado, por los derechos humanos, por la paz y la convivencia social.

No es válido el argumento de que el paro trae pérdidas incalculables, y se han cometido errores anteriores, eso lo sabemos se van a corregir y el gobierno también lo sabe, pero se niega a aceptarlo en su justa dimensión, y desestima nuestra fuerza campesina, por lo tanto el esfuerzo es de todos y no podemos quedarnos a esperar que las cosas pasen, para aplaudir después los triunfos o justificar la no participación en los fracasos que esta vez no se darán; es preciso defender con valentía nuestros derecho en este momento histórico, para no tener que llorar después como mujeres lo que no fuimos capaces de defender como hombres, para el futuro de nuestras familias y el bienestar de nuestro pueblo. No se debe permitir la intromisión politiquera de oportunistas que han sido artífices para crear la crisis en que hoy nos encontramos y ahora quieren aparecer como salvadores, no se pueden aceptar negociaciones sesgadas ni escondidas y mucho menos la obtención de prebendas personales para los voceros, que en este caso deben ser expulsados del movimiento agrario nacional.

No se debe permitir que el gobierno desvirtúe el Nuevo paro por presuntas infiltraciones de grupos al margen de la ley o politiquería barata: El paro no debe girar alrededor de una persona, o grupo sino de la voz unida de todos los campesinos POR EL AGRO COLOMBIANO.

“Como la dicha de un pueblo depende de ser bien gobernado, la elección de sus gobernantes pide una reflexión profunda.”
Joseph Joubert
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* Dirigente gremial

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