EDITORIAL | La brutalidad del colombiano

EDITORIAL | La brutalidad del colombiano

Resulta inaceptable que un ser humano ataque a otro con acido y más aún que los casos vayan en aumento, pero que la sociedad siga siendo tan indiferente.

En 2013 se registraron en el país al menos 36 casos contra mujeres y hombres. El daño es tan brutal y tan traumático para las víctimas que podría considerarse un ataque mucho más cruel que la muerte.
Los canallas que cometen ese tipo de actos, no pueden ser calificados menos que como bestias que atacan por razones que no tienen ninguna justificación.

Las penas podrán ser aumentadas para que quien ataque a un ser humano de esta manera vaya a pasar el resto de su vida en una prisión, pero el problema es estructural.

La violencia se ha arraigado en el corazón de los colombianos y parece que se ha vuelto normal. Golpear, acuchillar, violar, asesinar y desfigurar con ácido se han vuelto cosas normales en el paisaje nacional, y mientras le sistema judicial se satura con las tutelatones de los políticos que usan la ley a su antojo.

Somos la consecuencia de años de impunidad, de la mala educación, de familias disfuncionales que no enseñan valores, de la televisión que ensalza a los hampones como los grandes ídolos que imitar, de la corrupción del narcotráfico y su dinero “fácil”.

Sacar a la bestia que llevamos arraigada en el corazón no va a ser fácil mientras persistan los antivalores y prime el “yo primero”. Si el victimario pensara sólo un instante lo que siente la víctima tal vez se abstendría, pero la empatía ha muerto en Colombia, reemplazada por la brutalidad.

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