Por fin la justicia colombiana dejó de ser usada por los leguleyos y puso fin a las aspiraciones de Gustavo Petro de quedarse en el cargo, pasando incluso por encima de la Ley.
Petro y sus abogados habían usado cuanto argumento retorcido encontraron, para alargar la estadía de Petro en el Palacio de Lievano.
Ahora es cuestión de días para que Petro salga de la alcaldía y se nombre un reemplazo, que por fin vuelva a darle dirección a la ciudad.
El ex guerrillero que no supo gobernar sólo uso su periodo para hablar se supuestas mafias y a gobernar según su antojo, lo que a la postre le costó el cargo.
Petro se creyó por encima de la Ley y fue tanto su deseo de aferrarse al poder que terminó usando su tiempo en defenderse, dándole la espalda a una ciudad que cada día sufre más la ausencia de un ejecutivo serio.
La izquierda ha demostrado tras tres periodos (Garzón, Moreno – López, Petro) que es incapaz de asumir el poder y sin arruinar la ciudad.
Bogotá hoy ha retrocedido décadas de progreso sólo por la ineficacia de sus recientes gobernantes.
Quien sea nombrado en reemplazo de Petro tendrá una difícil tarea para recuperar el rumbo de progreso que tuvo la capital hace 12 años.
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