Apenas dos candidatos de los 47 registrados para aspirar a un cargo en la Cámara de Representantes por Boyacá han presentado a este medio su hoja de vida o programa de trabajo.
Así las cosas es evidente la poca importancia que se brinda al elector y que asistir a reuniones proselitistas donde los votos están 'amarrados', es mejor negocio que informar al ciudadano.
Los políticos cuyas campañas cuestan cifras exorbitantes, no se toman la molestia de informar al elector. Para qué, si al fin y al cabo es más fácil asistir a reuniones donde la promesa y la mentira son el elemento que satisface a quienes los escuchan.
A menos de un mes de asistir a las urnas, la carrera es por acaparar la mayor cantidad de atención y ubicar a las “fichas” locales y comunales que les pongan los votos. Eso sí, a cambio de la promesa de ayuda luego cuando ocupen sus ansiadas curules.
Pedirle al elector que no se deje engañar y que vote a conciencia es el deber, sin embargo suele ser un consejo que cae en tierra estéril.
Poco puede esperar Boyacá de su clase política y dirigente, como siempre empeñada en su propio beneficio y en mantener un ‘statu quo’ en el que el elector es sólo un actor secundario.

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