Darío Álvarez Morantes | Un hombre sencillo, amable y un poco tímido, nacido el 4 de febrero de 1990 en la vereda la concepción del municipio de Cómbita en el departamento de Boyacá.
Hijo de don Luis Quintana y doña Eloísa Rojas a quienes conozco personalmente como dignos agricultores, por mi trabajo hace años en asistencia técnica de cereales, reitera su grandeza como un verdadero héroe con alma campesina y corazón de campeón, escudado en su nobleza y sentimientos de humildad, donde la sencillez confunde y lo motiva a elevarse cual cóndor en el cielo, cuando los retos contra grandes rivales en las diferentes competencias, son más exigentes y ameritan mostrar las extraordinarias cualidades de un ciclista integral que, con solo 1.57 de estura y 57 kilos de peso forjados en fibra, coraje, tenacidad y persistencia, hace brotar exclamaciones de admiración, sorpresa y resignación en todos los idiomas.
Desde niño mostró sus fortalezas como ciclista que él solo descubrió cuando se desplazaba a su colegio en la localidad de Arcabuco con una pesada cicla que le compro su padre, con mucho cariño y con la cual dejaba boquiabiertos a ciclistas profesionales que entrenaban por la vía de Tunja a Moniquirá, hazañas que reconoció su familia comprándole una mejor bicicleta para su desempeño.
Después sin cumplir los 15 años ya era conocido como prodigio en la región, lo apoya el grupo ciclístico ediciones MAR pasa al equipo Boyacá es para vivirla y sigue su vertiginosa carrera con el objetivo claro para llegar a ser uno de los mejores deportistas del mundo.
Solo recordando las carreras de gran importancia en las que ha triunfado, podemos anotar: Campeón del tour del porvenir en el año 2010, Campeón de la vuelta a Murcia y de la ruta del sur en el año 2012, Campeón del Giro de Emilia, campeón de la vuelta al país vasco, subcampeón del tour de Francia y campeón de la vuelta a Burgos en el año 2013 y ahora en el primer mes del año 2014 se corona campeón del Tour de san Luis en Argentina.
Razón tenía Vicente Belda cuando en la primera prueba de esfuerzo realizada a Nairo, muy sorprendido pensó que había ocurrido un error por sus extraordinarios resultados y ordeno repetirla con idénticos resultados, para concluir que nuestro crédito llegaría muy lejos.
Estas son las personas que a pulso fortalecen su dignidad y acopian todos los merecimientos para que en cada rincón de Colombia y con mayor orgullo en Boyacá le rindamos un merecido homenaje, con la seguridad de que va a poner un record tan alto en la historia del ciclismo, que difícilmente va a poder ser superado en mucho tiempo.
Bien Nairo cuando afirma que no le gusta que ¨por ser colombiano se piense que eran muy pobres¨. No los colombianos no somos pobres sino que nos hace falta más sentido de pertenencia, responsabilidad, ejercicio pleno de los valores humanos, compromiso, disciplina, entusiasmo y algo de sacrificio para emprender nuestras acciones si queremos vivir bien, porque inteligencia, creatividad y capacidad nos sobran afortunadamente.
Ninguna circunstancia popular, de celebración, religiosa, política o cultural nos debe opacar el reconocimiento que siempre tendremos que tributarle Señor Nairo Quintana, por todo ese buen ejemplo que está dando a la Niñez, la juventud y la sociedad Colombiana y todos los motivos que nos da para hacer vibrar nuestros corazones con el orgullo propio de los hijos de la tierra de la libertad.
Gracias Nairo.
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