Opinión | Lo bueno, lo malo y lo feo, para el agro colombiano en el año 2013

Opinión | Lo bueno, lo malo y lo feo, para el agro colombiano en el año 2013

Darío Álvarez Morantes* | Al despedir el año 2.013, presento un análisis de lo bueno lo malo y lo feo que el ocurrió al sector agropecuario en el país, particularizando algunos aspectos relevantes para el departamento de Boyacá, protagonista en las protestas dentro del paro  Agrario Nacional.

Lo bueno,  que se logró la solidaridad del pueblo colombiano para apoyar las justas peticiones del sector agropecuario y hasta a nivel internacional se reconocieron las justas razones que tuvimos los agricultores, para salir a reclamar nuestros derechos.
Las opiniones expresadas son de responsabilidad exclusiva del autor
y no comprometen a Excelsio.

Bueno las manifestaciones de unión por los campesinos para apoyar la protesta,  Bueno, que el gobierno tuvo que reconocer el paro y analizar las situaciones generales del Agro, lo que ha permitido obtener un diagnóstico más claro y real de los problemas económicos del país y técnicamente se está trabajando en las mejores alternativas para buscar soluciones viables.

Bueno, que se logró un incremento significativo del presupuesto para el agro que en total será de 5.2 billones de pesos para la vigencia del año 2.014. Bueno, que Se ha avanzado aunque con mucha dilación y tropiezos en los acuerdos de Paz con las Farc y la ley de restitución de tierras, se está implementando. . Bueno que nuestra agricultura tiene y tendrá un inmenso potencial si hay política de estado. Bueno Que un agricultor como Nairo Quintana puso en alto la bandera de Colombia en Francia y aceptó con dignidad su condición de agricultor.

Lo malo  Que los proyectos se pueden quedar en propuestas y promesas de buenas intenciones y motivación electoral, si no se efectúa una verdadera reforma tributaria estructural, si no se reglamenta con justicia social la ley de regalías, si no se combate el desempleo, si no se establece la salud como prioridad o humana, si no se facilita el acceso a la educación, si no se combate la pobreza con verdadera inversión para las comunidades  y si no se estructura una verdadera política integral de desarrollo rural.

También es malo que se continúen firmando tratados de libre comercio como si estuvieran en promoción, sin analizar las verdaderas potencialidades, oportunidades, amenazas, fortalezas y debilidades de los productores colombianos, como si la estrategia fuera la de obtener toda clase de productos importados a cero arancel sin importar el aparato productivo del país, ni sus recursos naturales y el medio ambiente, lo que se sigue lesionando con la desgravación progresiva. Malos los precios en la mayoría de los productos agropecuarios, los altos costos de producción y la incapacidad del gobierno para apoyar la competitividad del campo.

Es malo que se arranque con un pacto por el agro y el desarrollo rural y no se convoquen a las organizaciones de base ni a los productores líderes de cada sector por región. Es malo que no se combatan las 7 plagas del desarrollo: Politiquería, corrupción, irrespeto y humillación para los campesinos, desconocimiento del campo, inseguridad y falta de inversión social, Abuso del poder y complicidad para que lo malo ocurra y nadie denuncie. Malo que nos acostumbremos a mendigar apoyos a dedo en una política mal enfocada que no le apuesta a la modernización y competitividad del agro.

Malo, que en algunas actividades comerciales, políticas y laborales el fin justifica los medios;  Por ultimo catalogamos como muy malo que se fortalezca el poder: legítimo, disfrazado con acciones y mitomanías, para mantener contentos a los subordinados, el poder Ilegítimo con presión permanente por grupos corruptos, grupos armados y narcotraficantes, el poder retributivo con la toma de  decisiones para lograr compensaciones,  el poder coercitivo, aplicado por los jefes, con su habilidad para castigar a sus subalternos, sancionándolos inclusive sin razón y abusando de la necesidad del empleo, el poder del experto, ejercido, cuando la persona que sabe y conoce que las fuentes de información son limitadas, se cree imprescindible, el poder personal  cuando el jefe no solo ejerce su autoridad formal, sino que busca influir más de lo debido, el poder del puesto, común cuando se ejerce autoridad excesiva y el jefe manda aunque mande mal.

Karl lowenstein, habla del ¨carácter demoniaco del poder¨ porque tiende a excederse y abusar, por eso concluye ¡“para hacer un favor, el príncipe exige y el juez reclama una gratificación; el poderoso manifiesta su avidez y se pervierte la justicia”. Cuanto mayor es el poder que se ejerce, mayor es la posibilidad de abusar como lo sentenció Lord Acton, al afirmar que ¡el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente! Si analizamos unos pocos sectores de en nuestro país, el abuso del poder tiene sumida nuestra economía en más absoluto subdesarrollo, no por falta de capacidades de nuestra gente, sino por la concentración del poder que pasa por encima de la legislación y los derechos humanos, sin importar los medios para conseguirlo; como ocurre en Boyacá con la Señora Ángela Patricia Ortiz de Ruíz, gerente regional del Banco Agrario, que califico como campeona del acoso laboral con los empleados del banco y la mejor protagonista del abuso contra los usuarios o clientes del banco con su incondicional, sumiso y servilista subcampeón en estas acciones Juan Marín Alcalá Lombo, que actualmente opera en la gerencia Zonal del banco Agrario en Garagóa, aplicando su más injusto trato a los empleados y gerentes de oficinas que en la mayoría son mujeres lo que le permite arreciar su maltrato con su amanerada y solapada actitud, propia de sus inclinaciones homosexuales.

¡Pero no pasa nada! Razón tenía el maestro Darío Echandía cuando definía nuestra democracia como “un engendro tan mal hecho que parece un orangután con sacoleva”. Y pronunció el 9 de abril de 1.948 a raíz de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, ¿EL PODER PARA QUE?

Lo feo, Es que se puedan desvirtuar las manifestaciones públicas de justas peticiones con derecho a la protesta, por la infiltración de bandoleros y el trasfondo politiquero. Feo que la justicia opere según la clase social del implicado, feo que   el dinero lo pueda comprar todo y los principios morales y valores éticos cada día valgan menos, Feo que los agricultores que salimos a protestar por nuestros derechos, terminamos manipulados en intereses politiqueros de los autodenominados voceros lo que impidió compromisos de fondo para el Agro, feo que se le exija competitividad al agricultor nacional pero no se dote de la infraestructura ni las herramientas para lograrlo, feo que se le siga mintiendo al agricultor y se le incumpla justificando con cualquier disculpa.  Feo es que la agricultura no se considere como una profesión honorable, digna y de gran importancia en Colombia..
¨La agricultura y el medio ambiente son el sustento de la vida y el soporte de la paz¨
Feliz año nuevo

* Presidente de Conagro

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