César Rodríguez Granados | Álvaro Forero Matiz 20 marzo 1929 -- 19 enero 2014. Con aflicción, registramos cómo una vez más se reduce el grupo de camaradas, de amigos o colegas que, a mitad del siglo pasado, inspiraron la novedosa actividad de la radiodifusión sonora en esta región; comprometidos en una relación cordial, motivada por la actividad compartida desde los micrófonos de las emisoras radiales de aquella época: Radio Boyacá en Tunja, Radio Sogamoso y Radio Belencito.
En la mañana del domingo 19 de enero de este naciente 2014, víctima de una prolongada enfermedad, ha dejado de existir a los 84 años de edad Álvaro Forero Matiz, otro de los precursores de la radiodifusión sogamoseña. Forero Matiz, era un rolo que se nacionalizó para siempre en Sogamoso y fundó su hogar con doña Rosita Alvarado, de cuya unión lo sobreviven ella y sus hijos: Constanza y Mauricio, distinguidos profesionales universitarios, para quienes junto con sus hijos les ofrecemos nuestros sentimientos de solidaridad, extensivos a las familias Forero Matiz y Forero Alvarado.
Antes que la televisión fuera parte de la cotidianidad de millones de hogares en Colombia, la radio jugaba ese papel esencial en la difusión de los valores de la nacionalidad, de la cultura, de la información, de la recreación y en el fortalecimiento del espíritu cívico comunitario motor del despertar del desarrollo y el progreso de ciudades incipientes y de pueblitos congelados en la propia belleza de nuestra geografía.
En ese contexto, nos referiremos a Álvaro Forero Matiz, como uno de los personajes que con su juventud, con su entusiasmo, desde la provincia, pusieron su grano de arena para cimentar el desarrollo de lo que hoy es la industria radiofónica.
Quisiéramos memorar lo sucedido en las décadas de los 50s, 60s y 70s en la actividad de la radiodifusión sonora de Tunja y Sogamoso. Pero, no es la oportunidad apropiada y si lo mencionamos es porque Álvaro Forero Matiz formó parte de esa primea etapa de la radiodifusión tunjana y sogamoseña.
Como lo hacía Guillermo Benavides, desde la Radio Boyacá, como Ramón Uribe Acevedo desde Radio Belencito, o, como desde Radio Sogamoso lo hicieron: Joseto Medina, Darío Villalobos Rodríguez, Hugo Noel Parra, José Parada Leal, José Urrea Pulido, Américo Gonzalo Bohórquez, Manolo González Camargo, Marina del Mar, Humberto Duarte Gómez, Enrique Páramo Barragán, César Rodríguez Granados, Ernesto Difarnesio Murillo y Héctor Julio Chaparro Mesa. También Álvaro Forero Matiz formaba parte de ese inolvidable grupo de hombres de radio que con el ejemplo hacían de la locución radial un símbolo del bien hablar, del respeto a la audiencia, de profesionales bien informados y admirados por la calidad de sus voces.
Sobre el locutor, acojámonos a la inspiración poética de Teresa Aburto Uribe, para que consigne¬ lo que el locutor representó en esa época dorada y rindamos homenaje a los que ya se marcharon:
Cuando el silencio de las noches
envuelve en el descanso
las vidas agitadas
por los trajines del día.
Cuando al alba, al despertar,
los primero rayos del sol
nos anuncian que sigue la vida.
Cuando todo está en silencio
allí están esas voces,
con rostros inventados,
con cuerpos de fantasía,
que transmiten sensaciones
y nos brindan compañía.
Cuando todo está en penumbras
allí están esas voces,
que amigas del viento y del tiempo
se esconden en los rincones
de corazones solitarios
que buscan esa voz amiga...
esa voz...
que con cuerpo imaginario
cruza mares y cielos
para llegar al corazón
de todo el mundo y de cada pueblo.
( Teresa Aburto Uribe)
En septiembre de 1950, después de un fracasado intento de poner en marcha una radiodifusora diferente a la que se conocería como Radio Sogamoso en “La Roma de los Chibchas”, salió al aire en emisiones de prueba, en la frecuencia de 1.450 kilociclos en la onda larga. Era la segunda radiodifusora que cobraba vida en el Departamento de Boyacá, después de Radio Boyacá en Tunja.
De esa historia formó parte, en su momento, Álvaro Forero Matiz, junto a queridísimos amigos y compañeros que se han anticipado para ir más allá del éter de las ondas hertzianas y buscar acomodo en la cabina celestial de los locutores:
Joseto Medina, Darío Villalobos Rodríguez, José Parada Leal, José Urrea Pulido, Américo Gonzalo Bohórquez, Manolo González Camargo, Hugo Noel Parra, Marina del Mar, Humberto Duarte Gómez, Ramón Uribe Acevedo, Enrique Páramo Barragán y, ahora, Álvaro Forero Matiz. De esa época los sobreviven:César Rodríguez Granados, Ernesto Difarnesio Murillo y Héctor Julio Chaparro Mesa.
Obviamente que resulta prolijo, en estos momentos de luto y dolor, adentrarnos en la historia de la radiodifusión sonora de Sogamoso. Por lo que nos limitaremos a decir que Álvaro Forero Matiz, al dejar las toldas de Radio Sogamoso, se trasladó a Radio Belencito del sistema de Acción Cultural Popular y más adelante conocida como Radio Sutatenza, dirigida allí en Belencito por Ramón Uribe Acevedo, uno de los grandes de la radiodifusión de Colombia, fallecido a comienzos del año 2013, y, quien por sus merecimientos profesionales es capítulo aparte.
En 1965, Forero Matiz, fue nombrado como Director Artístico de La Voz del Oriente de Caracol y un par de años después Gerente de la misma radiodifusora. Al dejar la actividad radial se desempeñó como Director de la Cárcel del Distrito Judicial de Sogamoso y luego como Alcalde de Aguazul, Casanare.
Hasta su jubilación fue el Gerente de la empresa comercial OLIMACO DE SOGAMOSO, sin embargo, el “gusanito” de la información noticiosa lo llevó a transformarse en avezado camarógrafo y editor de programas de televisión en los canales locales de Sogamoso y de algunas corresponsalías de noticiarios nacionales.
Al hablar o escribir sobre la historia de la radiodifusión sonora de Sogamoso, es difícil escapar al influjo encantador de un pasado pleno de luces doradas y de verdes esperanzas. Es recordar una época copiosa de inspiración colectiva, tejida con sueños de grandeza y revividos entre reminiscencias del Suamox Muisca y del Sogamoso de soles y acero, en una simbiosis que dotó de alas al progreso.
Álvaro Forero Matiz, deja un cúmulo de recuerdos de los cuales fue protagonista en el empeño de darle importancia y dignidad a la actividad periodística de radio y televisión ejercida en la provincia colombiana. Queda su recuerdo también como hijo, hermano, esposo, padre, abuelo, amigo y colega.
Hasta pronto Álvaro.
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