Del Lector | Dignidad Campesina

Teniendo en cuenta algunos conceptos de expertos en humanidades, la DIGNIDAD, significa, lo más valioso, estimado, reconocido, considerado y logrado por una persona, que con criterio propio, voluntad y excelente fundamentación en principios éticos y valores humanos consolidada en su existencia, por sí misma y no en función de otra cosa.

Las opiniones expresadas son de responsabilidad exclusiva del autor
y no comprometen a Excelsio.
La dignidad campesina es el valor interno e insustituible que tiene cada productor del sector agropecuario, para ser una gran persona, en razón de su ser, la mayoría de los casos sin tener un alto grado de escolaridad, sino por su tradición, libre convicción y herencia innata de buenas costumbres, como parte de su comportamiento cotidiano y no por sus rendimientos ni por otros fines, distintos de sí mismo.

Es válido aquí el refrán de que "El hombre vale por lo que es y no por lo que tiene". Desafortunadamente en nuestro país, con el comportamiento antidemocrático de los poderosos en la sociedad, con todos los abusos del poder en sus diversas modalidades y la permisibilidad de la justicia para la ocurrencia de actos delictivos, se han venido perdiendo progresivamente los valores humanos y los principios éticos, que deben direccionar el comportamiento de la gente y su fortalecimiento en redes sociales, lo que ha degenerado en la violación continua de los derechos de las personas y la falta de compromiso también de la gente para cumplir con sus
deberes, motivados por el mal ejemplo.

Sin embargo las cosas banales, lo mal habido y la injusticia, nunca serán componentes de la dignidad personal. Por más de que la sociedad cómplice lo permita y algunos hasta lo adulen o exalten por conveniencia.

El dinero y el poder pueden comprar algunas cosas pero no lo más importante. Pueden comprar una casa muy lujosa, pero no comprarán un hogar, el dinero y el poder pueden comprar sexo pero no el amor, pueden comprar un lecho pero no un sueño, pueden comprar un libro pero no la inteligencia, pueden compra lujos pero no la belleza, pueden comprar trabajos y favores pero no amigos, pueden comprar diversiones pero no la felicidad, pueden comprar algunas conciencias pero no los derechos políticos ni las decisiones de toda la gente.

Los poderosos podrán comprar muchas cosas pero nunca el don de Dios, por lo tanto tendrán un lugar especial en el cementerio, pero no en el cielo; he ahí la diferencia, por eso a los campesinos nos incumplen, nos humillan, nos desprecian, nos manipulan; pero nos envidian porque nunca podrán prescindir de la agricultura y ni de las personas que preferimos perder el trabajo, el cultivo, el ganado, la finca y hasta la paciencia, pero no la dignidad, porque el día que eso pase lo habremos perdido absolutamente todo. Así que sin pensar en nada ilegal, continuaremos siendo agricultores armados de valor y patriotismo, para afrontar los embates de nuestros propios gobernantes sin el menor asomo de tristeza, desazón, resignación ni cobardía.

Por lo anterior no puede haber discriminaciones de ninguna clase para otorgar el principio de dignidad a cualquier persona que la merezca, y mucho menos a un agricultor, sin diferencias raciales, físicas, políticas, económicas, culturales o de profesión; esto es lo que hace precisamente la diversidad de buenas gentes, con diferentes experiencias, competencias, tradiciones, calidades de desempeño, competencias, gustos, cualidades, habilidades y destrezas; lo que fundamenta la razón para que a los agricultores no nos traten de cualquier manera, con actitudes despectivas y arrogantes, propias de comportamientos indicados para
cosas o animales o dilincuentes; máxime si en la mayoría de los casos no encontramos como población vulnerable, sin respeto, respaldo, aprecio, apoyo ni reconocimiento.

La dignidad de los campesinos de Colombia es un derecho, que no se tiene porque negociar, no debe ser ni una consigna política, ni una disidencia gremial, ni una frase de cajón en el discurso, ni mucho menos un favor como promesa de estado. Es un mandato constitucional, Si bien los agricultores somos nobles, respetuosos, sencillos, humildes y pacientes, todo tiene un límite y llegó la hora de la emancipación, para reclamar lo que nos corresponde como personas de bien, que producimos con esfuerzo la comida y que a diario le aportamos al país.

Si deseamos lograr una verdadera política integral de desarrollo rural, tenemos que manifestar nuestras inconformidades y hacernos escuchar desde las bases, propiciando una reestructuración institucional y un cambio estructural, donde se acaben las 7 plagas del desarrollo:
1.- Politiquería y burocracia
2.- Corrupción y clientelismo,
3.- Inseguridad e injusticia
4.-Iirrespeto y abuso de poder,
5.- Desconocimiento y desprecio por la producción y los productores Colombianos,
6.- Falta de compromiso y sentido de pertenencia con el país y
7.- Complicidad para permitir que lo malo ocurra y nadie denuncie; fundamentados los agricultores siempre en los principios de la dignidad humana: Respeto, igualdad, seguridad, integridad profesional, desarrollo social, económico, técnico cultural y ambiental, Justicia y reconocimiento de la utilidad insustituible de casi 12 millones de agricultores comprometidos con la agricultura y el medio ambiente como sustento para la vida y el soporte para la paz.

Con el poder de la inteligencia y la grandeza de la libertad que nos heredaron nuestros patriotas, debemos participar activamente, exponiendo nuestras ideas, planteando soluciones, motivados para trascender en Colombia como ciudadanos importantes, capaces de propiciar cambios y generar acciones viables, para el desarrollo integral del AGRO y el bienestar que con autonomía necesitamos todos los colombianos.

No Mas irrespeto, no más incumplimientos, no más promesas, no más informes mitómanos, no más injusticias con el Agro. "Los agricultores de Colombia vamos a escribir en la arena nuestro odio para que se lo lleve el viento pero tallaremos en la roca con mucha dignidad nuestros ideales para que queden narrados en la historia".

Darío Álvarez Morantes
Dirigente Gremial

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