Es evidente el desprecio que nuestro Presidente siente por los campesinos y agricultores de Boyacá y Colombia. Es por eso que el castigo debe ser contundente: ¡no a la reelección!
Cuando empezó el paro agrario el Presidente desafió al campesinado e incitó a la violencia con su declaración minimizando el movimiento. Santos tras el primer día de paro aseguró que “el paro realmente no fue, o no ha sido por lo menos, de la magnitud que se esperaba”. ¿Qué esperaba el Presidente, muertos y pérdidas económicas incalculables? Pues ya los ha tenido y sin embargo sigue dándole la espalda al campesinado.
Después de una semana sigue con el desprecio y asegura que el tal paro nacional agrario no existe. ¿Entonces qué pasa aquí? Para Santos, deben parar los campesinos de cada uno de los municipios del país para que considere el movimiento como de índole nacional.
Pues ya que estamos en campaña de reelección, hablemos en términos electorales. Boyacá tiene más de un millón de paisanos viviendo fuera del departamento y más de 800 mil que viven en Boyacá. Esto señor Presidente puede fácilmente representar un millón de votos que bien administrados pueden ser su debacle electoral.
Si como se dice en las redes sociales, los boyacenses nos ponemos la ruana y no votamos la reelección de Santos, fácilmente podemos dañarle la aspiración al buscador del premio Nobel de Paz.
A Boyacá se le respeta y quien deshonra a sus ancestros y desprecia a los campesinos es un hombre poco digno de ocupar el solio de Bolívar.
Boyacá: ni un voto por Juan Manuel Satos y sus esbirros. ¡No a la reelección, no más humillación!
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