Del Lector | Por qué no somos competitivos en el sector agropecuario de minifundio

La competencia y la reglamentación de la misma en Colombia, se ha desarrollado atendiendo circunstancias políticas y económicas coyunturales en cada momento de crisis.
Las opiniones expresadas son de responsabilidad exclusiva del autor
y no comprometen a Excelsio.

Según, David Bardey, Alejandro Becerra y Pilar Cabrera (2.013): Cronológicamente estos momentos pueden enmarcarse en tres: 1) La expedición de la primera norma de competencia durante la el gobierno de Alberto Lleras Camargo, (1.958 – 1.962) 2) el proceso de liberalización de mercados y apertura económica de comienzos de los años noventa implementado por el gobierno de Cesar Gaviria (1.990 – 1.994) y 3) la vinculación de Colombia en un estándar de competitividad del país, impulsado durante el gobierno de Álvaro Uribe (2.006 – 2.010) todavía en proceso de implementación y fortalecimiento por parte de la actual administración.

A partir  de la expedición de la ley 155 de 1.959, el régimen de competencia se ha modificado en dos ocasiones, primera a partir de la adopción de la constitución política de 1.991 y la creación de la superintendencia de industria y comercio  en 1.992 y más reciente la expedición de la ley 1340 de 2.009; siempre con la influencia de modelos de desarrollo internacional y políticas de competencia, de Estados Unidos y la Unión Europea.

Como vemos la normatividad es muy deficiente en materia de competitividad y para el caso del sector agropecuario, la normatividad la regula el Ministerio de Agricultura con el apoyo de algunos institutos como el ICA que se encarga del sistema de medidas sanitarias y fitosanitarias, Con sus áreas claves:1) Sanidad animal e insumos pecuarios. 2) Sanidad vegetal, insumos agrícolas y semillas.3) Proyectos estratégicos transversales.4) Gestión de organismos vivos modificados, 5) Acceso a mercados (Inocuidad y trazabilidad) 6) Transparencia. 7) Capital humano  8) Eficiencia.

EL INVIMA,  con el control y vigilancia de los productos alimenticios, el ICONTEC con la certificación de normas de calidad, FINAGRO, con el financiamiento del sector agropecuario, INCODER Con la distribución de tierras, adecuación de distritos de riego y apoyo a proyectos, entre otros; Todos con múltiples funciones, llenos de buenas intenciones, pero plagados de burocracia y politiquería, sin una articulación efectiva dentro de una política real para lograr el desarrollo integral del campo Colombiano.

Motta (2.004) economista europeo, especializado en política de competencia, la define como: ¨El conjunto de  políticas y de leyes que asegura que la competencia, en un mercado previamente definido, no sea reducida de tal forma que disminuya el bienestar social¨  La competencia también se puede definir como las personas o empresas que se disputan un mercado determinado para lograr la preferencia de los clientes.

SI  LA COMPETITIVIDAD es la capacidad que tiene una empresa o país de obtener rentabilidad en un mercado globalizado, en relación a sus competidores, por especificaciones de: calidad, precio, oportunidad   y valor agregado.

En Colombia para el sector agropecuario de minifundio, en condiciones de libre comercio no existen ventajas comparativas, por los altos costos de producción, baja transformación, falta de mano de obra y falta de reconocimiento de la calidad de nuestros productos y servicios,  ni ventajas competitivas por la dificultad para acceder a tecnologías de punta, inseguridad, falta de asociatividad para la empresarización y conformación de clusters y la falta de inversión en el capital humano.

La competitividad internacional es aún más esquiva por la falta de capacidad para vender nuestros productos y servicios en el mercado externo y por qué los tratados de libre comercio han beneficiado más a productores foráneos que a los nuestros, dentro de un políticas económicas equivocadas. Otros de los factores que han impedido nuestra competividad Son: Tradicionalismo en nuestros sistemas dispersos de producción y venta sin acciones de modernización, ni reducción de costos. Asistencia técnica, transferencia de tecnología y atención del estado deficientes y falta de innovación para generar valor agregado a nuestros productos y o servicios.

En conclusión La competitividad es el arte de saber manejar la competencia tanto al exterior como el interior de cada país y en Colombia el mercado tanto externo como interno lo manejan multinacionales y monopolios que juegan siempre a desaparecer las empresas de economía campesina.

No somos competitivos porque además, no tenemos capacidad de respuesta en productividad, infraestructura de vías, almacenamiento, adecuación de productos, transformación  y transporte, nos limitamos a vender materias primas, nos gusta la plata fácil, no generamos empresa y esperamos que las ayudas nos caigan del cielo porque tampoco hacemos gestión.

La competitividad del sector agropecuario colombiano, se debe articular en 6 pilares fundamentales dentro de una política integral para el desarrollo rural.

1.    Tierras legalizadas, para los productores nacionales que realmente trabajen en el sector agropecuario con garantías de seguridad y control estricto en la acumulación de baldíos y terrenos por multinacionales, terratenientes y grupos al margen de la ley.

2.    Inversión social en salud, educación, servicios básicos, recreación, capacitación, para motivar a los productores rurales con una vida digna, trabajo competente e infraestructura de producción, vías, transporte, almacenamiento, adecuación de productos, transformación y comercialización.

3.    Acuerdos y tratados internacionales bien negociados, donde las ventajas de países involucrados no atenten contra nuestra producción nacional, estableciendo la agricultura como prioridad nacional.

4.    Control del abuso de la competencia desleal y la posición dominante de las empresas poderosas para evitar afectaciones a productores, consumidores y pequeños empresarios, reglamentando también las integraciones horizontales y verticales que producen concentración en el mercado. Obligando a las empresas potentadas a cumplir con su función social en Colombia.

5.    Articulación de cadenas productivas y protección de los derechos de los productores y consumidores para no dejarlos a expensas de monstruosas empresas de intermediación especulativa en la demanda y oferta de productos agropecuarios.

6.    Intervención del estado, en la regulación de los precios de insumos y combustibles para  el sector agropecuario con miras a buscar rentabilidad con reducción de costos.

La agricultura y el medio ambiente son el sustento de la vida y el soporte de la paz en el mundo.

Dario Álvarez Morantes
Dirigente gremial

Share:

Comentarios

Comentarios de Facebook