EDITORIAL | La pendejada reeleccionista

Como el señor Presidente anda tan ansioso de votos, prefiere granjearse el favor de los antioqueños, antes que respetar el ancestro boyacense del que sólo habla cuando viene a Boyacá.

Como ya se sabe, Juan Manuel Santos es un hombre de poco fiar. Así como su gobierno avanza en negociaciones con criminales de lesa humanidad (que posiblemente terminen en impunidad), ahora en su carrera por la reelección pisotea la tradición del 7 de Agosto.

Los patriotas lograron la independencia del país regando su sangre en el Puente de Boyacá y no en el parque de la Alpujarra.

Hasta donde sabemos Bolívar cruzó el páramo de Pisba con hombres bravos que se enfrentaron a las peores condiciones para dar batalla en Vargas y Boyacá. Celebrar el día del Ejército en otro lugar, es desconocer los honores que merecen los héroes de la Patria.

Que se entregue la Cruz de Boyacá a nuestros uniformados en Medellín, es casi como si se les entregara un regalito sin importancia y sin trasfondo histórico.

Esta bofetada que el señor Santos da a Boyacá es muestra fiel de su carácter y de su lisonja permanente con aquellos a quienes considere útiles.

Bien por Antioquia, se merece que el Gobierno Nacional les brinde homenajes y honores. Pero el 7 de Agosto no se toca, es de Boyacá.

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