EDITORIAL | La guerra silenciosa

Con la muerte de Víctor Carranza, el Zar de las esmeraldas y dominador de la región occidental de Boyacá, se han despertado los temores por una posible reanudación de la “guerra verde”.

Carranza, quien murió rodeado de acusaciones que la justicia nunca logró resolver, parecía ejercer un dominio que mantenía contenidas a las partes en conflicto.

Pero decir que en el occidente de Boyacá reine la paz sería mentir. Desde hace meses se han venido presentando hechos de orden público que no deberían pasar desapercibidos.

En julio del año anterior fue asesinada, en Muzo, Alieth Chaparro Vargas, asesora de Carranza y quien le ayudó en el proceso de pacificación de la región. En octubre pasado en Bogotá fue abaleado Jesús Hernando Sánchez, socio de Carranza. El mismo “Zar” había escapado de la muerte en marzo de 2010 cuando un comando de hombres fuertemente armados lo interceptaron en el departamento del Meta.

Pero el lado de Carranza no es el único que está involucrado en hechos de orden público. En enero de este año fueron asesinados dos colaboradores de Pedro Nel Rincón, 'Pedro Orejas' en Tunja y Otanche. Se trata de Víctor Armando Ramírez García y Siervo de Jesús Salazar Ávila, el primero el abogado del esmeraldero y el Segundo uno de sus cercanos colaboradores.

A las autoridades poco les conviene hablar de inestabilidad del orden público en la región, o menos aún de una guerra entre esmeralderos. Pero es innegable que algo está pasando en la zona y pareciera que, como todo lo que ocurre con los esmeralderos, la justicia no fuera capaz de resolverlo.

Veremos con el paso del tiempo si la muerte de Carranza contribuye a apaciguar los ánimos, o si por el contrario se desata un enfrentamiento por el manejo del poder en la región que produce las esmeraldas más bellas del mundo.

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