Desplazados forjan su prosperidad con el Sena

Desplazados forjan su prosperidad con el Sena

Aprendices. Foto: Sena
El Sena forma en una finca al norte de Boyacá, en distintas actividades agrícolas, a 42 muchachos desplazados por la violencia de todo el país. El proyecto integra formación tecnológica y oportunidad de empleo rural, a la vez que fomenta la producción agrícola.

Cuarenta y dos muchachos desplazados por la violencia encuentran una oportunidad de proyectar sus vidas por senderos productivos. El SENA los forma, en distintas actividades agrícolas, en una finca de esta población que limita con Boyacá.

Ellos se capacitan en lombricultura, hortalizas, producción de conejos, cuyes, cerdos, ganado vacuno, gallinas, y cultivos frutales, en un centro de formación que resulta alternativa social para alejar a la población juvenil de las zonas de violencia, donde corren el riesgo de ser reclutados por grupos ilegales armados.

El proyecto integra formación tecnológica y oportunidad de empleo rural, a la vez que fomenta la producción agrícola, contribuyendo a evitar el éxodo campesino y a reducir los cinturones de miseria que este fenómeno genera en las grandes ciudades.

La gestora de la propuesta es la enfermera Francini Lepier, de origen luxemburgués, quien llegó al país en 1990. Ella hacía parte de una misión de 'Médicos sin fronteras' que visitaba las zonas más conflictivas y marginales de nuestro país. Fue así como la mujer creó la Fundación Niños de la Esperanza, de la que hace parte la finca.

Ocho años más tarde, Andres Prince, decidió montar una vivienda rural con las funciones de granja integral en un lugar alejado de la ciudad, donde los jóvenes fueran autosuficientes; buscó apoyo del Sena, a través del Centro de Desarrollo Agropecuario y Agroindustrial, de la Regional Boyacá.

Actualmente en La Granja Los Pinos –como se llama este lugar– "se orientan en el programa Tecnólogo en Producción Agropecuaria Ecológica a 32 jóvenes bachilleres que pernoctan en la modalidad de internado  que provienen de diferentes zonas conflictivas de la nación,  como el sur de Bolívar, Aguachica (Ces.), Valle y el norte de Boyacá", afirmó Campo Elías Otálora, coordinador de la finca.

Otro de los objetivos de la granja es impartir formación –de manera técnica– a las familias campesinas, asociaciones y productores, interesados en el proyecto, que no tienen la posibilidad de llevar asistencia a sus regiones y, por lo tanto, su incorporación en las  actividades contribuyen al crecimiento social, económico y tecnológico de Colombia.

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