El Vaticano tardó poco en elegir al sucesor de Benedicto XVI. Ahora Francisco I ocupará la silla de Pedro en lo que parece una buena estrategia de negocio.
Nombrar a un papa latino parece ser la mejor forma de afianzar ‘el negocio’, en el único rincón del mundo donde la iglesia católica aún es fuerte.
Así pues, tener un papa americano y más aún latino no es sorpresa. En nuestro sub continente la gran mayoría de habitantes aún creen en la santidad de la ‘madre iglesia’ y unos cuantos que la consideran la ‘ramera de Babilonia’ han empezado a abandonarla y otros que siguen ignorantes simplemente se mueven a sectas fanáticas.
Para no seguir perdiendo terreno frente a las iglesias de garaje y los escépticos el Vaticano ha hecho lo que pareciera ser una buena elección.
Sólo el tiempo dirá si funcionó el plan de negocio, o si la ‘ramera de Babilonia’ termina como lo prevén las Escrituras Sagradas.
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