EDITORIAL | Es hora de prohibir las religiones

Llama la atención la decisión de la Corte Constitucional de Colombia de prohibir a los funcionarios públicos incluir citas bíblicas, o referencias religiosas, en sus decisiones públicas.



La noticia llega justo el mismo día en que el Procurador Alejandro Ordóñez, furibundo defensor de la ultraderecha religiosa y camandulera, se ve obligado a rectificar sus opiniones sobre el aborto y los métodos anticonceptivos de urgencia.

En nuestro país, el Estado laico, se pretende que los funcionarios no permitan a su tendencia religiosa ‘meter las narices’ en la realización de sus actividades. Resulta ser ideal la postura de la Corte Constitucional, un primer paso en la dirección de prohibir las prácticas religiosas

Los dos hechos dan para pensar en que es hora de empezar a prohibir a las religiones y sus prácticas pues resulta ilógico que los funcionarios puedan desprenderse de esa parte emocional que guía sus vidas.

Pero no es sólo un tema de ironías. En el mundo las prácticas religiosas se vuelven cada vez más peligrosas. En oriente medio la intolerancia religiosa causa muertos frecuentemente y la región ha desatado su odio fanático contra Estados Unidos por una película de pésima factura que se burla de Mahoma.

Se hace cada vez más evidente que la mezcla de la fe y la política puede terminar en exacerbaciones del odio y en extremismos nada deseables.

Así que es hora de poner sobre la mesa de una buena vez la prohibición de las religiones y sus falaces prácticas.

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