Los líderes de las Farc no sólo son criminales, sino que son unos cínicos de miedo. Al anunciar a dos de sus negociadores dejaron ver que el talante de la negociación no será más que una serie de mentiras de su parte.
Los narcoterroristas mienten. Aseguraron que no tienen secuestrados y que no son narcotraficantes. Como si fuera poco postularon como negociador a un criminal que se pudre en una cárcel de Estados Unidos.
¿Qué no secuestran? Falso. Las cifras de País Libre dejan ver que siguen con la práctica extorsiva y que usan a bandas criminales, que cometen los secuestros para luego ‘venderles’ a los plagiados. Si fuera verdad que ya no secuestran, lo que se demostraría es que los supuestos líderes no tienen ningún control de sus grupos de hampones (léase frentes).
¿Qué no son narcotraficantes? Pero entonces porque asesinan a los erradicadores, ¿porqué siembran de minas antipersonales sus cultivos ilícitos? ¿porqué insisten en no perder el Cauca – su corredor estratégico para exportar?
El cinismo les permite en Cuba, la tierra de su dios Fidel, insistir en que un extraditado sea negociador. Como quien dice quieren petardear el proceso apenas empezando. La excusa es el eterno cuento de la soberanía. Si fueran soberanos no deberían depender de los escondites que les brindan Cuba y Venezuela.
Las Farc son y serán un grupo de farsantes y de este proceso se puede esperar poco si han de seguir argumentándolo con mentiras.
Es deseo de todos que se logre un acuerdo de paz, en el que las víctimas sean reparadas y los victimarios sean condenados por sus delitos. Otro escenario sería ofensivo.
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