Con uno de los mayores desprestigios de su historia se instala, este 20 de julio, el tercer periodo de sesiones ordinarias del Congreso de la República.
Luego de legislar una reforma constitucional que los beneficiaba principalmente a ellos y a los magistrados de las altas cortes, los politiqueros que se denominan ‘padres de la Patria’ se deben enfrentar al repudio generalizado que el país siente por ellos.
A partir de este 20 de julio, los senadores y representantes empezarán una nueva legislatura con la que seguramente intentarán maquillar su actuación, con miras a las futuras elecciones. Esto porque los señores del poder regional emprenderán desde ya sus campañas de reelección ofreciendo y prometiendo de todo en sus regiones.
Nos queda a los colombianos castigar a estos congresistas y no reelegir a aquellos que quisieron burlarse del país legislando a favor propio. De hecho las comunidades deben rechazarlos en cualquier lugar a donde vayan, no oír sus promesas y mentiras debe ser el primer paso para que sepan que no seguirán.
En Boyacá todos los representantes y senadores deben ser reemplazados. Algunos votaron la reforma a su favor y otros simplemente fueron ausentistas, lo que resulta inaceptable pues son nuestros empleados y les pagamos para que vayan a trabajar. Ninguno, léase bien, ningún congresista de Boyacá votó en contra de la reforma, así es que ninguno tiene porque intentar conseguir nuestros votos.
Los congresistas, con sueldos millonarios y prebendas como las de ningún otro empleado, o empiezan a respetar al país o mejor que busquen otro oficio.
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