EDITORIAL | Legislan a favor propio

Una reforma a la Justicia hecha para que cualquiera, sin importar qué tan corrupto o investigado esté, pueda llegar a ser congresista es lo que queda de la actual legislatura.

En la conciliación entre el Senado y la Cámara le colgaron tres micos. El primero es para que los congresistas no pierdan nunca la curul aunque tengan problemas con la Ley. Se acabó la pérdida de investidura, es decir cualquier delincuente de cuello blanco puede ser un “honorable padre de la Patria”.

El segundo ‘miquito’ es el juzgamiento de los señores congresistas. Ahora será el consejo de Estado y el Presidente quienes puedan nominar a quienes juzguen a los congresistas.

El tercer ‘orangután' se refiere a que desde ahora a estos señores, aunque violen la ley, sólo se les podrá capturar si hay una condena en firme. Así es que podrán asesinar si quieren y sólo irán a la cárcel si sus jueces así lo determinan.

Y ahí también se hicieron un favorcito flagrante. Los congresistas ampliaron a 12 años de periodo para los magistrados. Así que aquellos que deciden su juzgamiento ya están comprometidos.

La falta de moralidad en esta reforma a la justicia, que es un derroche de favores entre el congreso y la justicia, no deja por fuera al ejecutivo. El Gobierno Santos miró hacia otro lado mientras se 'cocinaba' el esperpento.

Esa reforma debe ser revocada por cualquier camino. Si es necesario que sea el pueblo, convocando a un referendo, el que la derogue entonces ese camino debe ser apoyado.

Los congresistas han dado un golpe a la Constitución de 1991 y le escupen en la cara al País y creen que su suciedad moral debe ser aceptada. De ninguna manera: destitución y cárcel a los corruptos.

Share:

Comentarios

Comentarios de Facebook