En un acto digno de un comando terrorista y no de una comunidad organizada, supuestos ciudadanos de Socotá arrasaron con el campamento de la empresa “Colombia Clean Power”, en un supuesto acto de reivindicación de derechos.
El acto criminal, porque no se le puede calificar de otro modo, recuerda a ‘Fuente Ovejuna’ donde el pueblo decide cometer un crimen y ocultar a los perpetradores. El caso es que estamos en un estado de derecho y no en una obra de teatro.
Sí la Corporación Autónoma Regional de Boyacá – Corpoboyacá, concedió licencia de funcionamiento a la explotación de carbón que adelantará la empresa, no hay ningún motivo que justifique el acto terrorista.
Es preocupante que uno de los municipios donde la minería ilegal campea y en el que se presenta una de las mayores tasas de muerte de mineros por prácticas rudimentarias, sea el que quiera evitar a toda costa una explotación organizada y eficiente.
Detrás del vandalismo debe haber más. Socotá es uno de los municipios con presencia terrorista de las Farc, allí en los años anteriores se han presentado múltiples extorsiones, incendio de buses, combates y hostigamientos.
El Gobierno de Boyacá pasa de agache ante una situación que no es nueva y con un ‘consejo de seguridad’, del que se desconocen sus conclusiones, cree que ya resolvió el tema.
Pero no, aquí hay ‘gato encerrado’. Las autoridades ambientales y de seguridad deben ejercer la fuerza de la Ley y poner fin a la minería ilegal, que casi con seguridad está infiltrada por el terrorismo.
Socotá merece tener una minería organizada, legal y que genere riqueza para la comunidad y no sólo para las manos, untadas de sangre, de unos pocos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Comentarios
Publicar un comentario
Leave a comment. Thanks!
Comentarios de Facebook