La venta de la Empresa de Energía de Boyacá - Ebsa ha sido recibida en el departamento como una afrenta del gobierno Santos.
Efectivamente el Presidente Santos, que evoca su ancestro boyacense cada vez que viene por estas tierras, aprovechó la época de poca atención para salir de la Ebsa.
Por un valor de $807.677 millones la Ebsa ha sido entregada al mejor postor. En este caso a BCIF Holding Colombia SAS, que pertenece a la compañía canadiense Brookfield Asset Management.
Así las cosas, y a pesar del dolor de los boyacenses, los canadienses se han quedado con el 99.4% de la propiedad de la empresa que hasta el día de hoy le pertenecía a la Nación.
Pero más allá de culpar a Santos de incumplir sus promesas politiqueras, el “muerto no hay que buscarlo río arriba”. La culpa de que la Ebsa no se haya quedado en poder de los boyacenses es de los ineptos gobernantes de la región.
Ni Jorge Eduardo Londoño, ni José Rozo Millán, ni los ineptos congresistas del departamento hicieron nada efectivo para evitar la pérdida.
Ya no vale la pena lamentarse, Boyacá se queda sin un patrimonio que fue construido por los boyacenses y dudamos que los recursos sean plenamente reinvertidos en el departamento. La parte de esos dineros que llegue se irá, como todo, en las manos de la corrupción campante.
Boyacá, ¡Indígnate! Es hora de no tolerar más a estos malditos politiqueros que nos roban lo que es nuestro.
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