Del Lector | Tristeza, rabia y pena ajena

Dio tristeza, rabia y pena ajena la ausencia de solidaridad de las autoridades en ejercicio y electas en la manifestación contra el secuestro, ya que en Duitama, salimos no más de 20 personas, principalmente unas jóvenes estudiantes que arengaban a la población para que se movilizaran.

Los alcaldes no movilizaron a nadie, menos los concejales, diputados, ni nadie.

La iglesia, por lo menos sonó las campanas, pero yo esperaba más, ya que podían movilizar de cada una de las parroquias hacia la plaza de los Libertadores.

En fin, hicieron quedar a la Ciudad Cívica, como una ciudad Insolidaria.

No hubo quien aglutinara y ni estimulara la manifestación.

Rodrigo Moreno
Duitama

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