EDITORIAL | Enemigo pequeño

El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tan acostumbrado a inventar conspiraciones en su contra, no vio venir a un auténtico enemigo.

Tan preocupado por las amenazas del “imperio” contra su “revolución”, a Chávez de le olvidó lo que a los demás mortales nos resulta normal: preocuparse por la salud.

El vociferante del pasado, fue reemplazado en las cámaras de televisión por un fantasma pálido.

Chávez fue golpeado por el cáncer. Un enemigo oculto que tratado a tiempo puede ser curado. Sin embargo han sido tantas las mentiras en torno a la salud del mandatario, que es difícil determinar el estado de avance de la enfermedad.

Habrá que darle tiempo a la naturaleza, para que ésta se encargue de determinar si el dictador termina siendo definitivamente derrotado, o si como él dijo: saldrá de esta, como salió de la cárcel, para dirigir el destino de los venezolanos.

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