| Foto: Partido Liberal |
La iniciativa, dada a conocer por el director del liberalismo, Rafael Pardo, en el encuentro con víctimas y representantes de organizaciones sociales, en Puerto Boyacá (Boyacá), obedece a la preocupante situación de seguridad que padecen algunas regiones del país y a los hechos de violencia que han rodeado el inicio del proceso de restitución de tierras.
“El Partido Liberal, gran impulsor de esta iniciativa, es consciente de la necesidad de poner en marcha toda una estrategia integral que permita lograr una aplicación real y benéfica para las víctimas y para el país. También somos conscientes de las limitaciones que tiene el Estado a la hora de garantizar la seguridad en todos y cada uno de los rincones de la nación. Sin embargo, ante el incremento del número de líderes campesinos asesinados en lo poco que va del proceso de restitución, los liberales queremos hacer una constructiva propuesta al Gobierno y a la Mesa de Unidad Nacional”, le dice Pardo al Presidente Santos en su carta.
El jefe del Liberalismo le dice al Gobierno, que con esta propuesta, en buena parte se busca reorganizar lo que ya existe. Los cerca de 18.000 soldados campesinos de hoy, entrarían a formar parte de la Guardia Nacional, su función de policía estaría basada en el modelo de carabineros y garantizaría la seguridad en las zonas donde se vaya poniendo en marcha la restitución de tierras.
“El Partido Liberal, coherente con su bandera de proteger a las víctimas que ha dejado el conflicto en este país y de buscar la reconciliación y la paz con quienes han sufrido la guerra y no con quienes la han causado, pone a su consideración esta propuesta y por su conducto, a la Mesa de Unidad Nacional”, concluye Pardo la carta al Presidente.
¿De qué se trata?
Se trata de una fuerza especial que cumpla funciones exclusivas de seguridad rural. Una fuerza tipo Gendarmería o Guardia Nacional, que podría denominarse Guardia Colombiana, y que estaría integrada, en una primera fase, por aquellos que hayan cumplido con el servicio militar campesino.
Para su formación y entrenamiento inicial, se sugiere contar con la asistencia técnica y supervisión de cuerpos similares como la Gendarmería Francesa y la Guardia Civil Española, que tiene además la experiencia de haber formado la Policía Nacional Civil que se creó en El Salvador como resultado de los acuerdos de paz. De esta forma, se tendría una importante garantía de profesionalismo, de imparcialidad y de respeto por los derechos humanos.
Los integrantes de la Guardia Nacional estarían sometidos al régimen disciplinario y penal propio de la Policía Nacional y en la integración del personal se tendría en cuenta lo estipulado por la oficina de Naciones Unidas en el sentido que nadie condenado por delitos atroces, puede integrar las fuerzas de seguridad.
La Guardia Nacional tendría que ir en consonancia con programas de desarrollo rural, con acuerdos con empresarios para generar empleos en estas zonas y con programas de reparación colectiva a víctimas de la violencia. También seguridad y estabilidad económica. El Partido Liberal es consciente de la necesidad de poner en marcha toda una estrategia integral que permita lograr una aplicación real de la restitución de tierras. Este sería uno de los componentes más importantes: la seguridad y protección de los campesinos.
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