EDITORIAL | El “milagro chileno” una utopía en Boyacá

Mientras el mundo celebra el rescate de las entrañas de la tierra de 33 mineros, en Boyacá lloramos al año un promedio de 50 muertes en oscuros e insalubre socavones.

La coincidencia de hechos demuestra lo lejos que estamos de ser un país que respete a su gente. Mientras en Chile el Presidente y sus ministros asumieron desde el primer momento la responsabilidad y le hicieron frente a lo que parecía una tragedia minera, en Colombia la muerte de mineros pasa desapercibida.

El caso de dos mineros atrapados en una mina de carbón en Tasco, no es un hecho aislado. En lo corrido de 2010 al menos 40 personas han muerto en minas de Boyacá y el promedio anual es cercano a las 50 muertes.

La minería en Boyacá es rudimentaria y en su gran mayoría ilegal. Y las autoridades poco hacen. Están presentes para la foto hacen anuncios y se van.

Mientras, los campesinos convertidos en mineros por falta de otras oportunidades de trabajo arriesgan a diario la vida en minas llenas de gases tóxicos, apuntaladas artesanalmente, sin sistemas eficientes de oxigenación, sin refugios internos, sin alimentos.

Un rescate como el ocurrido en Chile es una utopía. Aquí con picos y palas se cavan, metro a metro, túneles para rescatar cadáveres.

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