El Presidente electo Juan Manual Santos aún no ha asumido el cargo y ya se prevé cómo va a ser su Gobierno.
Por una parte el anunció de escindir algunos ministerios de los actúales, podría leerse como un mejora en el servicio y la administración, sin embargo tiene más apariencia de burocracia: más puestos para repartir.
Por otra parte está su actitud “aparentemente laxa” de permitir el acercamiento con Hugo Chávez y Rafael Correa. Aún cuándo el primero se mira hacia otro lado y permite la presencia de terroristas en su territorio; mientras que el segundo manipula a la justicia de su país para seguirle un proceso judicial a Santos y otros funcionarios colombianos por la muerte de terroristas de las Farc.
Los analistas quieren hacernos creer que la estrategia de Santos es la del acercamiento para mejorar las relaciones con los vecinos. Pero acaso es eso lo que desean los presidentes que contantemente muestran su hostilidad hacia una Colombia que no se alinea en “el socialismo del siglo XXI”.
Finalmente, la desagradable repartición burocrática que los partidos de la coalición de Gobierno (U, Conservador, Liberal, Cambio Radical y Pin) demuestra cómo van a ser las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo: acuerdos amañados.
Los colombianos acostumbrados a tener un Presidente de carácter, con los pantalones bien puestos y frentero; deben prepararse para el cambio, pues lo que se ve venir no parece ser el mejor escenario.
Sólo Santos puede, con acción, desmostar que estamos equivocados.
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