EDITORIAL | No olvidamos a los que quedan en las garras de las Farc

Más allá del protagonismo que los medios dan por estos días a José Calvo y a Pablo Moncayo, no se debe olvidar que el verdadero drama lo viven los hombres que aún permanecen en manos de los torturadores y asesinos de las Farc.

Mientas el país celebra recibir a dos hombres que regresan del infierno, nuestros compatriotas secuestrados siguen viviendo la tortura sicológica y física, que la banda de narco terroristas les inflige a diario.

Entre las victimas de la atrocidad del secuestro están tres boyacenses, por quienes exigimos libertad. Son Luis Herlindo Mendieta, William Donato Gómez y Luis Arturo Arcia, tres hombres que prestando un servicio al país fueron tomados cautivos y se encuentran como muertos en vida, esperando que sus captores  tomen la decisión unilateral de no jugar más con sus vidas y devolverlos al seno de sus familias.

Pero, los boyacenses no sólo deberíamos exigir la libertad de estos tres paisanos nuestros, sino, pedir a los asesinos de las Farc que den explicaciones del paradero de Luis Hernando Peña Bonilla, a quien asesinaron en cautiverio.

El Presidente Uribe ha abierto la puerta al acuerdo humanitario y si este grupo de criminales no lo acepta, seguirán demostrando que su único interés es jugar y traficar con la vida de los colombianos.

Terminando el Gobierno Uribe, a los terroristas de las Farc no les queda más camino que devolver a los secuestrados e iniciar un proceso de paz que permita el juzgamiento de sus crímenes y el pago de las respectivas condenas para poder,  posteriormente, ser reincorporados a la vida del país.

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