Del Lector | Fallece en Soatá el más valiente de los soldados de la Campaña Libertadora

Breve retazo de historia e imaginación
Corrían los difíciles años de 1812 a 1819 en la Nueva Granada,  cuando la sangre de los hombres que la combatían corría a raudales, tanto de las fuerzas independentistas como la que aquellos que querían mantener el dominio español. Tiempos terriblemente  duros fueron aquellos, porque necesariamente se tenía que tomar partido por alguno de los bandos en contienda a muerte.

Y, para fortuna de la causa liderada por el Libertador Simón Bolívar, de las tierras llaneras, más exactamente del pueblo de La Santísima Trinidad del Pauto, surgió el más arrojado y valiente de los soldados de la campaña libertadora: RAMON NONATO PÉREZ, guerrero y sagaz como el que más. Ninguno de los hombres de aquellas calendas tenía tal intrepidez y temeridad en el combate, puesto que su lema era vencer o morir, Así lo demostró en las batallas de Chire, Betoyes, Guadualito, Setenta y muchas otras en las que participo, cuando era siempre  el primero en partir lanza en ristre.

Su ingreso a la vida militar como soldado raso la inicia en el año de 1811, en las hermosas e inmensas llanuras del Casanare, de donde era raizal. Poco a poco, su personalidad arrolladora y agresiva, lo fue destacando dentro de sus iguales, despuntándolo en grados y honores militares. En las escaramuzas o encuentros con tropas enemigas sobresalía de manera sin igual, ofrendando su vida en los combates de una  manera harto temeraria, que impresionaba, incluso hasta sus propios contrarios.

Estos actos de arrojo y valentía, le fueron granjeando ascendencia y respeto dentro de la tropa,  que lo convertiría, en el transcurrir del tiempo, a ojos de sus paisanos, en el verdadero caudillo de los lanceros de las pampas criollas. Su promoción la había alcanzado a pulso, entre bizarros hombres, mereciéndose el grado de Coronel de los Ejércitos Libertadores.

Pero cierto también es el hecho que RAMON NONATO PÉREZ no se destacaba precisamente por su disciplina y don de mando. Bastantes dificultades  tenía al dirigir  la tropa, ya que por principio  razonaba que sus subordinados debía emular sus temerarios actos en las contiendas, desconociendo ciertamente que la valentía no esta impresa en todos los corazones, lo que le conllevo múltiples problemas con sus superiores.  Eran además frecuentes  también ciertos actos de indisciplina de su parte, al  no admitir  órdenes que le eran impartidas ya que las consideraba contrarias a sus premisas, razones por las cuales fue degradado militarmente.

De sus épicas narra la historia, que encontrándose RAMON NONATO PÉREZ  cierta tarde cerca de las riveras del río Pauto, acompañado solamente de su lanza, pasó por allí casualmente una partida de doce soldados  realistas del Batallón Dragones al servicio del Rey de España,  y que al ver en tal estado de indefensión a tan odiado enemigo, expoliaron sus monturas en pos de tan anhelada presa, pues su fama de soldado sin igual ya había trascendido entre las fuerzas realistas. Comienza la lucha y en tal desigual combate, cuatro fueron los cadáveres de los atacantes españoles  que allí quedaron lanceados por la fuerza de este valiente soldado de la Patria y los  restantes  salieron volando  como alma que  lleva el diablo.

Luego del difícil paso de los páramos de Pisba, de donde muchos lanceros desistieron y volvieron monturas para su llanura,  arriba las huestes  al centro de Boyacá; entre sus filas se encuentra indudablemente  el Coronel RAMON NONATO PÉREZ, quien combate en las primeras ofensivas surtidas al interior del país, acaecida,  en la llamada Piedras de Gámeza. Luego de allí, pasan los ejércitos libertadores al sitio conocido como Boncita, en las afueras de lo que hoy es la ciudad de Duitama, en donde se  desarrolla  de una  manera verdaderamente  infeliz los hechos que acabaron con la vida de nuestro citado héroe. 

A dicho sitio, llegaban las ayudas que los ciudadanos patriotas le brindaban a Bolívar, entre las que arribaron procedentes del municipio de La Uvita, una partida de caballos  salvajes, para reponer las perdidas ocasionadas en la travesía de los Andes. Se requería en consecuencia y con urgencia domar dichos animales para que sirvieran y  participaran de las futuras batallas por venir. Para ello se prestó gustoso, dadas sus cualidades innatas de domador  RAMON NONATO,  quien para su infortunio, fue duramente maltratado por uno de estos equinos, lo sacudió con tanta brutalidad y fortaleza que lo postro en muy mal estado de salud. Temiendo Bolívar, perder a tan valioso soldado, consultó con su estado mayor el sitio más adecuado para que se repusiera en su salud; habiéndose concluido que por su cercanía, clima y temperamento lo  más indicado  era trasladarlo a Soatá, a donde arribó efectivamente  en los primeros días del mes de julio de 1819, siendo atendido, irónicamente, por un médico español.

Luego de un penoso padecimiento, no fueron suficientes las atenciones brindadas por el citado galeno a nuestro héroe, quien finalmente fallece  el 19 de septiembre de 1819, siendo enterrado en lo que hoy es el suelo de la Catedral de Soatá , donde a la fecha reposan sus restos. La suerte corrida por el médico no fue diferente, ya que al saberse la muerte de RAMON NONATO PÉREZ y conocida la suerte del triunfo de la Batalla del Puente de Boyacá, éste intentó huir  y llegando a lo que hoy es el municipio de Tipacoque, fue ultimado a lanzazos con toda su familia y la servidumbre que lo acompañaba.

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Es innegable que la triste suerte corrida por este valeroso  hombre a la fecha aún  continua, dado el silencioso y total abandono  que sobre su tumba pesa, sin que  autoridad o academia  alguna hayan hecho algo para reconocerle  su épico pasado de verdadero héroe de la independencia de nuestra amada Patria. 

Desde esta humilde tribuna, a mis posibles lectores y especialmente a la Academia Boyacense de Historia, a la Gobernación de Casanare y a la municipalidad de La Trinidad, hago votos  para que obren en consecuencia y reivindiquen a este ilustre ciudadano al  que le están debiendo todo en la historia  y le den el pedestal que a la fecha le han negado.  

Helman Ricardo Pérez Gallo
Helmanricardo@gmail.com

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