El Presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), el boyacense Augusto Ibáñez, ha estado junto a la corporación que preside en el ojo del huracán, por su reiterada negativa a elegir Fiscal.
Para la CSJ la terna presentada por el Presidente de la República es inviable, sin embargo extraña que estos juristas acuñen un término que no es constitucional y que pareciera una simple excusa, surgida de políticos y no de juristas.
Ibáñez, en Boyacá ha sido señalado por la opinión pública, de rechazar la terna porque en ella hay un boyacense: Camilo Ospina.
La declaración dada por el Presidente Uribe, a la W Radio, indica que en reunión de miembros de la CSJ y el Gobierno, Ibáñez habría desmentido tal acusación.
Según el Presidente Ibáñez dijo “que él quería dejar claro que él no tenía ninguna objeción al doctor Camilo Ospina, que porque en Boyacá estaban diciendo que él lo había objetado por ser boyacense y que él quería dejar eso en claro”.
El enfrentamiento entre el Gobierno y la Corte, ha tenido varios “rounds” de los que la CSJ ha salido mal librada, dado que sus contradicciones y la reiterada aparición mediática de sus miembros, como si se tratara de divas, les han hecho perder credibilidad y la majestad propia de sus cargos.
El Presidente le recordó a la CSJ que buscar un escenario internacional para saltarse la Constitución, en la elección del Fiscal, sería un golpe de Estado. ¿Será que los magistrados ahora quieren gobernar?
Si Ibáñez no objeta a Ospina, ¿por qué ayuda a que lo elijan?, obviamente por que no es su interés perder este mano a mano con el Gobierno. Ospina es el candidato fuerte de Uribe y los miembros de la Corte actúan no como juristas, sino como politiqueros de la oposición.
Al final, aunque Ibáñez lo niegue, “boyacense come boyacense”.
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