Este 25 de noviembre se conmemora un nuevo aniversario de uno de los episodios más tristes en la historia de Chiquinquirá, la muerte por envenenamiento de 78 personas.
El 26 de noviembre de 1967 los chiquinquireños se levantaron como cualquier otro día y salieron por el pan del desayuno, sin saber que éste contenía una dosis mortal de folidol.
A diferencia de lo que pasa hoy, el hecho no fue un acto terrorista. Fue una mala jugada del destino, que hizo que la harina que había llegado días antes a la panadería, se contaminara con el veneno en un camión en la que eran trasportados los dos productos.
A las pocas horas la cifra de muertos e intoxicados había alcanzado una cifra inmanejable para el Hospital de San Salvador, de la pequeña ciudad. La escuela y la alcaldía tuvieron que ser acondicionados como salas de urgencia para atender a las víctimas.
Muchos fueron llevados a Tunja, e incluso la Fuerza Aérea trasladó a los más graves a los hospitales de La Misericordia y San José, en Bogotá.
En total 78 muertos y 133 personas hospitalizadas fue el saldo trágico del pan envenenado.
42 años después
Con el propósito de no olvidar la tragedia y crear conciencia de lo importancia de un óptimo manejo de venenos y plaguicidas, la Secretaría de Salud de Boyacá y la Corporación Autónoma Regional (CAR) realizarán una jornada de reflexión y capacitación.
Se llevará a cabo el viernes 27 de noviembre, a partir de las 9 de la mañana, en el Palacio de La Cultura de Chiquinquirá.
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