Editorial | Revolución “imbecilecista”

Con la compra de poderosas armas a Rusia y la implementación de un plan nuclear de la mano de Irán, Hugo Chávez ha decidido convertir su “revolución” en una carrera belicista y armada hasta los dientes.

El presidente venezolano, hombre de poca educación y poca capacidad intelectual, está armándose tanto que preocupa que tenga una capacidad militar que le permitan destruir no sólo a Colombia, sino la estabilidad de todo el hemisferio.

Chávez asegura que sólo quiere protegerse. ¿De qué? Él asegura que es del “imperio” que quiere apoderarse del petróleo venezolano. Sin embargo de la forma más hipócrita, arremete contra el gobierno estadounidense, mientras les vende la mayor parte de su crudo y les vende la gasolina más barata que se puede comprar en Estados Unidos.

Entonces su miedo no es el Imperio. Esa es una simple excusa para armarse para atacar a Colombia, para que su sueño de reunir a la Gran Colombia sea una realidad, aunque para lograrlo deba primero destruir a nuestra patria.

Chávez es un enfermo mental, sólo comparable con Hitler, y como en el caso del fuhrer, se vale del social nacionalismo, de la propaganda, del alineamiento, del exacerbamiento del odio y de la formación de un ejército poderoso.

Chávez ha comprado 1.500 millones de euros en armamento y esto ha hecho que finalmente el Gobierno de Estados Unidos haya expresado su preocupación. Mientras, algunos ignorantes de su mismo nivel, le aplauden y le elogian. En Colombia sobran los que escondidos en partidos de izquierda quisieran ver a, su semi dios Chávez , gobernando a Colombia en cuerpo propio o ajeno.

El juego de guerra planteado por Chávez debe preocuparnos a todos, ese hombre es peligroso y en cualquier momento puede pasar  de la agresión verbal a la militar. Su belicismo es igual de grande y poderoso que su imbecilidad.

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