EDITORIAL | Las mentiras de la propaganda izquierdista

Los enemigos de Colombia en el interior y en el exterior han divulgado la mentira de que nuestro país tendrá siete bases norteamericanas.

Como en los tiempos de Hitler, Mussolini y Franco; Chavez, Correa y Morales usan la propaganda. Es su forma de lastimar a Colombia y ocultar los inmensos problemas sociales internos de sus países.

Los mandatarios mencionados dan eco a las mentiras de la izquierda demagógica y politiquera, que denuncian la pérdida de soberanía y el “arrodillamiento” ante el gobierno estadounidense.

Lejana realidad le pintan al mundo. Colombia de manera soberana negocia un acuerdo con Estados Unidos para aumentar el apoyo de inteligencia y logística en bases COLOMBIANAS.

Los mamertos reclaman, pero la presencia de norteamericanos en las bases colombianas sólo puede perjudicar a los principales narcotraficantes del mundo: las Farc. Por su puesto, todo aquello que afecte a los narcoterroristas disminuye los ingresos de sus auxiliadores y amigos.

En la frontera colombo-venezolana es claro que quienes más se perjudican con las mentiras de Chávez son los propios venezolanos, que cada día tienen menos alimentos que comprar y aunque el Estado subsidia casi todo, el desabastecimiento es palpable y el pueblo no come gasolina, aunque sea regalada.

El Presidente Uribe, por su parte, ha emprendido un periplo para aclararle a sus homólogos que en Colombia no habrá bases norteamericanas (como lo era la de Manta – Ecuador), sino apoyo norteamericano en bases colombianas, comandadas por oficiales colombianos y soberanas.

A excepción del títere boliviano, que tuvo que pedirle permiso a Chávez para recibir a Uribe, y la interesada Presidenta argentina, Cristina Fernández; los demás Presidentes han expresado respeto por la soberana decisión de Colombia.

El mundo no puede seguir cayendo en el juego de mentiras de Hugo Chávez, ese enfermo mental es muy peligroso y desde hace muchos años desea iniciar una guerra contra cualquiera, para sentirse “Simón Bolívar luchando contra el imperio” y es secundado por un rabioso Rafael Correa que odia a Colombia y a Estados Unidos por que su padre, que fue mula del narcotráfico, se suicidó tras pasar varios años en una prisión estadounidense.

Colombia ha sido ofendida por sus vecinos y es herida por el cáncer interno. Somos la víctima, el mundo debe verlo y asumir posiciones serias para defender la única democracia real de este rincón de América.

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