Desde hace una semana la Organización Mundial de la Salud , OMS, lanzó una alerta global para prevenir una posible pandemia de la denominada influenza porcina, identificada técnicamente como A(H1N1).
En Colombia, como era de esperar se acogió el llamado de la OMS y, cosa rara, casi de inmediato se tomaron medidas para prevenir que el virus ingrese a nuestro país.
Sin embargo muchas son las quejas ante la mínima vigilancia que se hace en el aeropuerto el Dorado de Bogotá. Quienes llegan provenientes de México se extrañan al pasar por inmigración del poco cuidado que las autoridades del DAS les prestan.
No es que se espere que los discriminen, aíslen y pongan en cuarentena, pero sí deberían tomarse el tiempo los señores del DAS para revisar quiénes presentan algún mínimo indicio de tener gripa. Eso sólo bastaría para crear que nuestra primera "línea de defensa" fuera efectiva.
Excelsio supo por fuente confiable de la indolencia con la que, en el Dorado, actúan los funcionarios del DAS. El departamento de Seguridad circuló un comunicado en el cual se informaba a los agentes sobre todo lo que deben saber acerca del virus. Pero en lugar de leerlo y prepararse, los agentes simplemente firman la plantilla y dan por contado que la información ya fue recibida.
Resulta al menos preocupante que quienes están encargados de controlar algo tan delicado, simplemente sea asumido como algo tan simple como usar mascarilla y guantes.
Es posible que la gripa porcina no pase de ser un susto y una exageración mediática, necesaria y justa. Todo lo que se haga para evitar una pandemia es poco. Es por eso que algunos de nuestros agentes de inmigración hacen mal en ni siquiera tomarse unos minutos para informase y hacer bien su trabajo.
Nada nuevo
Los brotes epidémicos de gripas asesinas no son nada nuevo, ni exclusivo de nuestro convulsionado mundo moderno.
En 1918 el mundo fue estremecido por lo que se conoció como la "gripa española", un brote de influenza tan fuerte que aniquiló entre 20 y 27 millones de personas. Sí, leyó bien, millones.
Pero los estragos epidémicos no pararon ahí. En 1976 se dio un brote de gripa porcina en New Jersey, Estados Unidos, y aunque no mató tanta gente y apenas alcanzó 500 casos, sí hizo que el Gobierno de Gerald Ford hiciera que 215 millones de norteamericanos se vacunaran.
Y más recientemente, en 2005, Asia vio surgir al H5N1 o gripa aviar que había sido identificada desde 1997.
La amenaza es latente y quienes tienen la responsabilidad de adoptar medidas, para prevenir un brote epidemiológico, no deben descartar ningún esfuerzo para hacer que su tarea salve a millones de personas.
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